Finalizados los trabajos en la provincia de Cumaná y el castillo de Araya a finales de noviembre de 1777, el brigadier Agustín Crame se trasladó a la costa norte de la recién creada Capitanía General de Caracas o Venezuela para reconocer el estado y fortificaciones de la provincia de Caracas, incluyendo las plazas de Puerto Cabello y la Guaira. Después de cinco meses de trabajo, Crame redactó el plan de defensa de la provincia en coordinación con su gobernador y primer capitán general de Caracas o Venezuela, brigadier de Infantería don Luis de Unzaga, que firmó el 7 de mayo de 1778, así como unas consideraciones sobre las fortificaciones de Puerto Cabello y la Guaira que acompañan al plan y que remitió una semana más tarde en una carta dirigida al secretario de Estado del Despacho Universal de Indias, don José de Gálvez.


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La costa noroccidental de Tierra Firme fue navegada por Alonso de Ojeda entre 1499 y 1500 quien, acompañado por Juan de la Cosa y Américo Vespucio, descubrió las penínsulas de Paraguaná y de Guajira, que están a oriente y occidente respectivamente de un golfo en cuyo fondo se encuentra la estrecha entrada a la laguna de Maracaibo. Al ver los palafitos que tenían construidos los indígenas sobre el agua, Vespucio le dio el nombre de Pequeña Venecia al territorio, que al poco tiempo derivó en Venezuela.

Mientras los españoles se asentaban en la costa oriental de Tierra Firme en lo que daría lugar a la provincia de Nueva Andalucía y a la ciudad de Cumaná, la costa occidental permaneció despoblada de españoles hasta que en 1522 Juan Martínez de Ampiés, un encomendero aragonés asentado en Santo Domingo, recibió autorización para repoblar el territorio con indios y explotar las islas de Curacao, Aruba y Bonaire y la costa de Tierra Firme de Castilla de Oro (el nombre que recibieron aquellas tierras), de forma que en 1527 fundó la ciudad de Santa Ana de Coro en la entrada al istmo de la península de Paraguaná. Poco después el emperador Carlos V concedió el gobierno y explotación de Castilla de Oro a la familia Welser, originaria de Augsburgo, por los serviicos prestados a su persona; en septiembre de 1529, Ambrosio Alfinger, miembro de la familia Welser, fundó la futura ciudad de Maracaibo en la orilla occidental de la entrada al gran lago. Esta fue la señal de partida para iniciar la penetración española en el interior del territorio. Seis años después, en 1535, tras varios fracasados intentos, los españoles lograron bajar por el cauce del rio Meta, uno de los afluentes del Orinoco, atravesar la cordillera Oriental por el páramo de Chipaque, entre picos de 3.500 y 5400 metros de altitud, hasta llegar al lugar de fundación de Santa Fe de Bogotá, distante unos 720 km de Maracaibo. La ciudad se fundó en agosto de 1538 y, con el tiempo, se convertiría en la sede de la Real Audiencia de Tierra Firme y más tarde capital del virreinato de Nueva Granada.



Las penínsulas de Paraguaná y de Guajira, descubiertas por Alonso de Ojeda en 1499 ó 1500, las principales ciudades de la costa de Tierra Firme fundadas en el siglo XVI, y la penetración en el interior de territorio siguiendo los cursos de rios rios Meta y Orinoco (Fuente: elaboración propia sobre un mapa del Atlas histórico y geográfico de la república de Colombia, elaborado por Agustín Codazzi en 1840. Aquí podrá ver online un Mapa político de Venezuela en 1810 y 1840, de la David Rumsey Map Collection, accesible desde Internet.)

En aquellos años del siglo XVI, la costa norte de Tierra Firme se dividió administrativamente entre la provincia de Nueva Andalucía al este y la provincia de Venezuela al oeste. El límite administrativo entre ambas era el rio Unare, situado a unos 600 km de costa hasta la entrada al lago Maracaibo hacia el oeste, de los que los primeros 320 km mantienen la presencia de una sierra que llega hasta el mar y se adentra en el interior del país unos 80 km. En uno de estos valles, situado a unos 14 km de la costa y al resguardo de una sierra con alturas de entre 2200 y 2765 metros, el zamorano Diego de Losada y Cabeza de Vaca fundó el 25 de julio de 1567 la ciudad de Santiago de León de Caracas, en el territorio de la tribu caribe de indios caracas, tras vencer a una confederación de indios caribes encabezados por el cacique Guaicaipuro en la batalla de Maracapana. La ciudad experimentó un rápido crecimiento, y en 1578 arrebató la capitalidad del territorio occidental de Tierra Firme a la ciudad de Coro. Desde entonces Caracas se convirtió en la capital de la provincia de Venezuela, también llamada de Caracas, hasta que el rey Carlos III creó la convirtió en capital y sede de la Capitanía General de Venezuela en septiembre de 1777.

Ya que Caracas no tenía acceso al mar, la ciudad de La Guaira, situada en la costa a unos 14 km de distancia en línea recta de la capital y comunicada con ella mediante unos sinuosos caminos de montaña, actuaba como su puerto. Si bien su fundación se fecha en 1589 sobre un asentamiento indígena llamada ”Huaira”, por cartas dirigidas al rey Felipe II sabemos que en 1580 ya existía el puerto. El puerto de La Guaira fue objeto de constantes ataques de los piratas holandeses, ingleses y franceses que trataban de enriquecerse a costa de los españoles. En 1595 la Guaira fue atacada por el pirata inglés Amyas Preston, quien logró llegar hasta Caracas para saquearla y quemarla; fue el único ataque que sufrió la capital a lo largo de su historia. En 1642 y 1651 el puerto de la Guaira sufrió dos bombardeos desde el mar, pero las defensas lograron disuadir y rechazar a los piratas. En 1680 el pirata francés Michel de Grammont capturó la Guaira, que retuvo por dos días, tras los cuales la abandonó llevando como rehenes al centenar de soldados de su guarnición.

A unos 120 km hacia el Oeste desde la Guaira, por la costa, en una especie de puerto natural, se dice que un contrabandista llamado Fernando Cabello estableció a mediados del siglo XVI una base de operaciones para sus actividades de congtrabando; pero esto no está documentado. No obstante, para 1578 Puerto Cabello ya aparecía en un mapa elaborado por el gobernador de la provincia, Juan de Pimentel. Cinco kilómetros hacia el interior del territorio los españoles se habían asentado en 1551 en un lugar llamado Nª Sª de la Concepción de la Borburata que, tras sufrir los ataques de piratas franceses, trasladaron a un nuevo asentamiento 30 kilómetros más al sur al que bautizaron en 1555 como Nª Sª de la Concepción de Nueva Valencia del Rey.

El cambio de dinastía en España trajo el asentamiento de la Real Compañía Guipuzcoana en el puerto de la Guaira, con los objetivos de erradicar el contrabando y comerciar con los productos locales: cacao, tabaco y algodón. Durante la guerra del Asiento, La Guaira sufrió el ataque del capitán Waterhouse en octubre de 1739 y del almirante Knowles en marzo de 1743, ambos frustrados por los españoles, que los derrotaron e impidieron el desembarco inglés. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, la creación de la Capitanía general de Caracas o de Venezuela, hizo que la provincia se integrase en esta nueva administración.



Los cuatro primeros puntos del plan de defensa de Crame describen someramente la situación de la provincia de Caracas, montañosa en el norte y muy llana en el sur, con multitud de ríos y arroyos; Crame calcula los habitantes de la provincia en unos 250.000 individuos, incluidos los indios, y el ganado en unas 600.000 reses; la provincia general una riqueza estimada de unos 150.000 pesos anuales en diezmos, que Crame considera insuficientes para la riqueza potencial del territorio. Existe una descripción anónima de la provincia de Caracas realizada en el siglo XVIII y que se conserva en el Archivo Histórico de la Armada con la signatura AMN Ms 0565, accesible desde la Biblioteca Virtual de Defensa, que comienza como sigue:

    “La Provincia de Caracas [...] limita por la parte del Naciente con la Provincia de Cumana y Nueva Andalucía. Por la del Poniente con el nuevo Reyno de Granada, o de Santa Fe, y Provincia de Maracaibo. Por la del medio día con el famoso Río Orinoco, y por la del septentrión con el Mar del Norte.



    Mapa de la provincia de Caracas y los territorios aledaños dentro de la capitanía general (Fuente: Parte de un mapa de la provincia elaborado en 1787 por Juan López, de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, de la Sociedad Bascongada y de la de Asturias; Biblioteca Virtual de Defensa, ref: Ar.J-T.8-C.1_9).

    Divídise esta provincia en tres zonas, o faxases de Tierra de distintas calidades: La Primera [es] la Cordillera alta de Serranía, que la divide el Mar por la parte del Norte. Toda esta Cordillera por el común es cálida y húmeda, y por lo general expuesta a muchas enfermedades de putrefacción, especialmente de calenturas, al modo de las tercianas dobles de Europa. Toda está llena de valles fértiles y hermosos en los que se cultivan las arboledas del Cacao que produce esta Provincia.

    La segunda faxa es otra cordillera mediana de Serranía, menos húmeda y más infructífera que la primera, y entre una y otra cordillera ai valles mui amenos que fecundizan las aguas con abundancia y perennidas [que] mana la primera cordillera, la que despide de sí muchas vertientes, ríos caudalosos, unos que arroja a el mar, con los cuales se riegan las arboledas de cacao, y otras, y son los más, que arroja por la parte del sur, con cuias aguas se benefician estos dichos valles que ay entre las dos cordilleras.

    Estos están cultivados y sembrados de muchos Trapiches e Ingenios de Azúcar (que es el segundo fruto que se beneficia en esta Provincia de más éxito) del que se gasta y consume con grande excesso en este Paiz... se cultiva también el Tavaco... y es el tercer fruto de crédito en esta Provincia.



    Hoja izquierda de un mapa de una parte del territorio de Colombia elaborado por Felipe Bauzá, miembro de la Real Academia de la Historia de Madrid, de la de Ciencia de Turín y de la Real Sociedad de Londres, publicado en Madrid en 1841; la mitad noroeste muestra el provincia de Caracas (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: col-15-8-2. La hoja derecha, que muestra la provincia de Cumaná en la mitad norte, tiene la ref: col-15-8-1).

    Dase en estos mismos Valles el Maiz, que en cosecha mediana rinde a 300 por uno, pues de un almuz de sembradura se cojen 25 fanegas; y en otros años a 30 y a más. Y sin embargo de rendir con tanto exceso, se experimenta de ordinario escasez de este fruto, por los pocos que se aplican a su cultivo, que por el común son solo los Yndios, y pobres recién venidos de las Islas Canarias, que no pueden por su pobreza semvrar mucho.

    ...

    Pasada ya esta segunda cordillera se sigue la tercera zona o faxa de tierra, que es toda de llanos, tan dilatados, que llegan hasta las márgenes del Orynoco, y por el Suroeste se presume llegar hasta los Andes, y Cordilleras de Quito o Lima. Por la parte que se inclina a el Oeste, terminan en la Cordillera de Cerranía del Reyno nuevo de Granada, y Santa fe, y por la parte que se inclina al Este, terminan en el gran Ryo de el Orinoco.

    ...

    La Tierra de estos llanos, toda es de Prados, o Sabanas (que llaman en el Paiz) que solo producen pastos para los ganados, tan viciosas y tan altos, que se cubre entre la paja un hombre a Caballo. Desde que se pierde de vista la Cerranía hace la Tierra por todas partes Orizonte como el mar, de tal suerte que pasada la Tierra, que está poblada de Hatos, que tienen sus caminos conocidos, es necesario usar de aguforr (¿?) para no perderse.

    Esta parte de llanos cria mucho ganado, maior en tanta abundancia, que ay muchos hatos que tienen de diez mil, hasta veinte mil cabezas; y mucho, qye levantado, se cria silvestre y sin sujeción, en aquellos despoblados. También ay cria de Yeguas y de algunas mulas (que es la única utilidad de aquellos llanos). Y es tanto lo que producen las Yeguas, que en varias partes se ven partidas tan grandes levantadas, que parece un Exercito de Cavallería; y a el descubrir la Jente huien con tal estruendo que se persive (aun en grande distancia) como una Tormenta, o huracán deshecho; y son mui difíciles de coger y sugetar como ganado. Solamente estas crías producen los llanos, pues en otros frutos son infecundos por no poder tener riego.

La descripción, que ocupa 78 páginas, continúa relacionando los metales, la madera, la flora y la fauna del territorio, incluyendo el empleo de plantas medicionales para la curación de ciertas enfermedades o heridas.




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El plan de defensa de la provincia de Caracas del brigadier Crame tiene 61 puntos. En el punto 7 de su plan, Crame describe la capital de la provincia, Caracas, como una ciudad abierta, sin más defensa que su escasa guarnición, su situación en el interior del territorio en la vertiente sur de la Cordillera de la Costa, que tiene seis cumbres de entre 2.200 y 2.765 metros de altitud, y las dos plazas fortificadas de la provincia: la Guaira y Puerto Cabello. Tomada la primera, la capital caería seguidamente; y tomada Puerto Cabello, la provincia quedaría a merced del enemigo. En el punto 21 de su plan, Crame enfatiza esta situación:

    "Este es en sustancia el grave peligro en que se halla esta importante Provincia; de cuya suerte depende, en cierto modo, la de las Provincias inmediatas: y si ésta, que debe considerarse como centro, de donde han de salir los socorros para Maracaibo, Guayana, Trinidad, Margarita y Cumaná: si ésta, vuelvo a decir, no tiene fuerzas suficientes para defenderse a sí misma, ¿qué auxilios podrá destinar a las demás?.”


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LA GUARNICIÓN DE LA PROVINCIA.

A continuación, Crame pasa a analizar la mejor defensa para la Guaira y Puerto Cabello. Pero antes, en los puntos 5 y del 22 al 25 aborda el asunto de la guarnición militar existente en el territorio y la deseada para su mejor defensa. La provincia contaba entonces con siete batallones y ocho compañías de Infantería, tres compañías de Caballería y una de Artillería. Todas las unidades eran de milicias recién regladas por normas llegadas desde la península, excepto un batallón, que lo era de tropa veterana, así como la compañía de Artillería. Su despliegue era el siguiente:

  • En Caracas: un batallón de tropa veterana, un batallón de milicias de blancos, un batallón de milicias de color, una compañía de milicias de morenos, una compañía de Caballería y una compañía de Artillería de tropa veterana.
  • En la Guaira: tres compañías de milicias y una cuarta de milicias de pardos formada por cincuenta veteranos.
  • En Puerto Cabello: tres compañías de milicias.
  • En Valencia: un batallón de milicias de blancos, un batallón de milicias de color y una compañía de Caballería.
  • En los valles de Aragua, situados entre Valencia y Caracas: un batallón de milicias de blancos, un batallón de milicias de color y una compañía de Caballería.

Esta fuerza podía incrementarse con varias compañías de milicias antiguas existentes en los pueblos de la costa y el interior; pero esta fuerza apenas podía contar, pues no tenía apenas armas ni instrucción. Vista la vulnerabilidad de la Guaira y Puerto Cabello ante un desembarco inglés en las costas cercanas a ambas plazas (Crame presupone siempre que el enemigo será Inglaterra), y por ende de la capital, Caracas, Crame propone varias medidas:

  • Aumentar a tres los batallones de tropa veterana.
  • Aumentar los efectivos de la compañía de Artillería con treinta individuos más.
  • Aumentar el entrenamiento militar de la milicia mediante un exhaustivo y completo plan que comprenda marchas, ejercicios de tiro, reconocimientos del territorio y las montañas y disciplina en el vestuario.
  • Realización de maniobras de defensa y ataque en puntos escogidos del terreno.

En una carta fechada una semana después del plan, el brigadier Crame expresa su deseo de copiar en esta provincia el sistema de milicias que propuso para Cumaná, añadiendo que "si el Rey quiere que las Milicias sirvan, es preciso que estén hechas a servir."



PLAN DE DEFENSA DE LA GUAIRA.

La Guaira está situada en la costa, en la vertiente norte y al pie de la cadena montañosa de la Cordillera de la Costa, separada por una docena de kilómetros de Caracas en línea recta, pero que se convierte en más distancia por lo escabroso y escarpado de los caminos de montaña. Posiblemente la elección del lugar se debió a su fondeadero, que es muy bueno en una zona de la costa que carece de resguardos, pues además ”no hay huracanes ni vientos recios que lo hagan de peligro”. Aunque parezca inverosímil, el puerto carecía de muelle y las obras que se iniciaron para su construcción fueron suspendidas.

El frente del mar de la plaza estaba protegido por ocho baterías, el fuerte del Príncipe y una muralla que en aquellos años estaba siendo reemplazada por otra más fuerte con bóvedas. El frente de tierra, es decir, a espaldas de la plaza, estaba protegido una muralla de cierta altura sin bóvedas, la batería del Palomo en las alturas del este, el fuerte de San Carlos en las alturas del oeste y el fuerte de San Agustín en el extremo oeste de la muralla. A pesar de su aparente fortaleza para hacer frente a un ataque por mar, tal y como demostró la plaza al rechazar los ataques ingleses de 1739 y 1743, la Guaira no podía evitar ser tomada por un ataque desde su retaguardia ya que, tomadas las alturas de la cordillera de la Costa por el enemigo, estas dominaban por completo el fuerte de San Carlos y la batería del Palomo, haciendo inútil su defensa.



Fortificaciones y defensas principales de La Guaira, mirando principalmente al mar. El brigadier Crame señaló que el fuerte de San Carlos y la batería del Palomo o San Rafael estaban dominadas por las alturas de retaguardia, por lo que la ciudad podía ser tomada atacando desde las alturas (Fuente: elaboración propia sobre el mapa de las obras de La Guaira elaborado por Crame con fecha de 15 de mayo de 1778; Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-8-1. Otro mapa de Crame, en una escala menor, puede verse con la ref: VEN-10-6).

En su carta del secretario de Estado, don José de Gálvez, del 15 de mayo, el brigadier Crame se sincera y se queja de la excesiva importancia que se ha dado, y se sigue dando, a la Guaira, pues afirma que es una plaza ”que siempre estará dominada y abierta por la espalda, y que nunca servirá para cubrir la Capital, y la Provincia”. Crame continúa su queja diciendo que en la Guaira ya se han gastado en diez años 350.000 pesos y si se continua con las obras de cerramiento del recinto con bóvedas, como está proyectado, se gastarán 130.000 pesos más hasta alcanzar una cifra de gasto de 480.000 pesos. Crame considera que con dejar unas pocas baterías de Artillería es suficiente; no obstante, ya que se ha comenzado a cerrar el recinto, Crame propuso que se hicieran solo las obras del frente del mar y sin bóvedas, que es más barato, con un proyecto que presentó y con un gasto estimado de tan solo 40.000 pesos.



Fuerte de San Carlos, en la Guaira. (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: Ar.J-T.8-C.1_49).

Entre los puntos 26 y 48, Crame estudia un posible ataque para conquistar la Guaria y caer sobre Caracas. En caso de alerta por sospechas de invasión de la primera, Crame propone retirar al interior del país a la mayor parte de la población y efectos de valor de la plaza; aumentar la guarnición hasta 600 hombres, incluidos 50 artilleros, de los que la mitad debieran ser tropa veterana, distribuyéndolos por los fuertes y baterías, manteniendo la tercera parte de los cañones cargados con bala. Se limpiarán de estorbos los alrededores de la defensa y se levantarán parapetos, y se procurarán víveres para un mes.

Crame identificó tres puntos de desembarco en la Guaira: uno a barlovento, en Macuto, y dos a sotavento, entre punta Gorda y Cabo Blanco, y en la ensenada de Catia.



Suposición que hace el brigadier Crame sobre un posible ataque inglés: desembarco en uno de dos puntos al oeste de la Guaira, marcha hacia el este para tomar el pueblo de Mariquetia, y de allí tomar el camino de las dos vaguadas para marchar hacia el norte hacia Caracas y hacia el sur para tomar La Guaira por la espalda; al ternativamente existían otros tres caminos hacia la cumbre de la Cordillera de la Costa que podían tomar los ingleses. El desembarco en Macuto se da por fracasado por las defensas de los españoles en los montes y caminos vecinos (Fuente: elaboración propia sobre un mapa elaborado por Crame para el mejor entendimiento de su plan de defensa; Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-8-3).

Los puntos 31 a 33 se dedican a un posible desembarco en Macuto, que Crame considera que sería un error por parte del enemigo. La cercana batería de costa de Punta de Mulatos y los pueblos de Socorro y San José, guarnecidos para la ocasión con 100 hombres, y otros tantos en el vecino pueblo de Cariaco, los tres situados en las alturas que dominan Macuto, servirían para efectuar una eficaz defensa; si a pesar de ello los ingleses (el enemigo presupuesto por Crame), lograse avanzar, la defensa se llevaría a Todo Flores, detrás de Cariaco, donde se detendría a los invasores con el apoyo del fuego de la artillería del fuerte de San Carlos y lo escarpado del terreno. El enemigo no podría atravesar la cordillera de la Costa por este lado, porque el terrero es tan difícil que, a decir de Crame, hasta los guías se perdían.



Plan de defensa en caso de desembarco enemigo en Macuto (Fuente: elaboración propia sobre un mapa elaborado por Crame para el mejor entendimiento de su plan de defensa; Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-8-3).

Más peligroso sería un desembarco a sotavento de la Guaria, es decir, en las playas y fondeaderos al oeste que hay entre Punta Gorda y Cabo Blanco, y en la ensenada de Catia, posibilidad que Crame aborda en los puntos 34 a 43. La imposibilidad de emplazar artillería en aquella zona, por no dejar expuestas las piezas, obligaba a dejar desembarcar al enemigo y combatirle desde entonces, no sin despachar antes dos compañías de Caballería al cercano pueblo de Maiquetía para realizar labores de vigilancia y aviso de la llegada del enemigo.

Además de evitar la conquista de la Guaira, la defensa debía impedir que el enemigo cruzase la cordillera de la Costa y cayese sobre Caracas. Para ello el brigadier Crame propuso inutilizar con desmontes y cortaduras las posibles avenidas que el enemigo podía utilizar para cruzar la cordillera desde las playas. En aquellos años, la cordillera de la Costa estaba recorrida de oeste a este por un camino que presentaba cinco posibles pasos:

  • Los dos situados más al oeste se localizaban en la zona del Potrerillo del Rey, justo encima del paraje denominado Guaracaruma. El primer paso más al oeste era en realidad el arranque del camino que recorría las alturas en paralelo a la cumbre. A él se accedía por el llamado camino de Guaracaruma que, partiendo del trapiche de la Rada, pasaba por la quebrada de las Paylas, subía hacia el oeste de Guaracaruma y atravesaba Domingo Sosa. Al segundo paso se accedía desde el pueblo de Maiquetía por un camino que subía hasta Curucuti Chico y Juan Díaz; allí el caminante podía elegir entre seguir el camino hasta enlazar con el camino de Guaracaruma en Domingo Sosa y llegar al primer paso del oeste, o torcer a su izquierda para alcanzar el segundo paso desde José Rodríguez por el este de Guaracaruma.

  • Los dos siguientes pasos se alcanzaban siguiendo el Camino Real de Caracas que, partiendo desde Maiquetía, pasaba por Curucití Grande y llegaba hasta Salto y Tavacal; aquí el camino permitía proseguir hasta Venta y Tunitas para cruzar el cuarto paso, o torcer hacia la derecha para cruzar la cordillera en el tercer paso.

  • Hacia la izquierda había un camino paralelo denominado camino de los Trapiches, que se separaba del Camino Real antes de llegar a Torre Quemada y llegaba a Tunitas pasando por los trapiches de Espinosa y Regalado.

  • Al quinto paso, el situado más hacia el este, se accedía por el camino de las Dos Aguadas, al que se accedía desde el fuerte de San Carlos y desde el pueblo de Mapurite.

Todos estos caminos se conectaban entre sí mediante veredas o caminos, como la vereda que conectaba los dos Curucití, la que enlazaba Curucutí Grande con José Rodríguez, o la que unía los pueblos de Maiquetía y Mapurite.



En caso de desembarco a sotavento de la Guaira, Crame propuso desmontar y cortar todos los caminos hacia la cumbre, desplegar 600 hombres, 300 indios flecheros y 150 trabajadores en ocho sitios, y construir dos campos atrincherados, uno en Mapurite para cortar el camino de las Dos Aguadas, y otro en la cumbre, donde desplegaría el resto de la fuerza y donde se reglegarían los estacamentos si se vieran desbordados (Fuente: elaboración propia sobre un mapa elaborado por Crame para el mejor entendimiento de su plan de defensa; Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-8-3).

Para la defensa de los caminos, además de las cortaduras el brigadier Crame propuso alistar tres compañías de Cazadores de cien hombres cada una y desplegarlas en el paraje de Guaracaruma, Curucutí Grande y entre los trapiches de Espinosa y Regalado. Cada compañía debía reforzarse con cien indios flecheros y al menos cincuenta trabajadores para labores de fortificación y apertura de comunicaciones.

En la cumbre, a caballo del paso del Camino Real, se debía situar el grueso de la fuerza de defensa, en un campo atrincherado con un reducto de mampostería en cada costado, cada uno con entre seis u ocho cañones y un número aproximado de pedreros. De esta manera se impediría al enemigo a tomar el campo sin Artillería, la cual no podrían subir por lo escarpado del terreno sin dificultades y pérdidas de tiempo. En el hipotético caso de que el enemigo lograse forzar la defensa del campo atrincherado de la cumbre, la Guaira y Caracas debían darse por perdidas; en este caso el gobernador de la provincia debería trasladar la capital a Valencia y rehacer la defensa en los valles de Aragua, reuniendo los hombres y las armas disponibles, tal y como Crame apunta en los puntos del 45 al 48.

En los puntos 41 y 42 Crame afirma que mantener el camino de las Dos Aguadas era vital para la defensa de la Guaira, pues su pérdida supondría que el enemigo tendría dominado desde aquellas alturas el fuerte de San Carlos y podría caer sobre la Guaria por la espalda; además de poder subir hasta el quinto paso de los mencionados y entrar en Caracas. Por ello, Crame propuso crear un campo atrincherado en el pueblo de Mapurite defendido por cuatro cañones y un destacamento de cien hombres, apoyado por otro destacamento de cien hombres situado en el cercano pueblo de Chacón y una reserva entre los trapiches de Brito y Dominguez, todo ello apoyado a su vez por los fuegos del fuerte de San Carlos.

En el punto 43 Crame identificó una última posibilidad de invasión: un desembarco en Mamo, situado a unos tres kilómetros al oeste de la ensenada de Catia, para avanzar hacia el interior del territorio unos quince kilómetros por senderos de montaña en dirección suroeste hasta llegar a Carayaca, y desde allí tratar de dirigirse de flanco hacia Caracas. El brigadier descartó esta invasión por varias razones: el difícil avance hacia la capital debido a la fragosidad del terreno, la dificultad de mantener la comunicación con la costa, la imposibilidad de atacar la Guaira desde allí, y la facilidad de la defensa desde Caracaya.



PLAN DE DEFENSA DE PUERTO CABELLO.

A partir del punto 49, Crame aborda la defensa de Puerto Cabello. Puerto Cabello está situada en la costa, a unos 120 km al oeste de la Guaira, siendo el mejor puerto existente en la provincia de Caracas, pues su gran bahía puede albergar en su interior una gran escuadra en busca de refugio, reposo o para efectuar reparaciones; no obstante, en su carta del 15 de mayo, Crame quita importancia a Puerto Cabello al afirmar que a pocos días de navegación a sotavento se encuentra el gran puerto de Cartagena de Indias.

La entrada a la bahía de Puerto Cabello estaba defendida por el castillo de San Felipe, edificado en la punta norte de una estrecha península que abría la entrada hacia una amplia ensenada interior. Tenía forma pentagonal con tres baluartes y un hornabeque de muros bajos para su defensa inmediata de posibles ataques por el norte. Enfrente del castillo, en la punta sur de la entrada a la gran bahía, se encontraba la ciudad, cuyo acceso por el lado de tierra firme, al sur, estaba defendida por dos baterías con fosos de agua. Inmediatamente, ya en tierra firme, se encontraba el arrabal de la ciudad. A escaso kilómetro y medio de la ciudad se levanta el extremo del espolón del oeste de una sierra en cuyas alturas se colocaron dos baterías bajas y pocas defensas: la batería del Vigía, en la punta del espolón, y la del batería del Mirador de Solano, situada unos quinientos metros más alejada de la primera.



Plano de Puerto Cabello, elaborado por el brigadier Crame en mayo de 1778, con inclusión de las defensas con las que contaba la ciudad (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-5-8).

En su carta del 15 de mayo, el brigadier Crame confiesa que ha dudado mucho sobre la mejor resolución que debía adoptarse sobre Puerto Cabello. De hecho, Crame considera que Puerto Cabello no necesitaba ningún castillo para su defensa, pues los ingleses (el enemigo que Crame siempre cita) no necesitaban la plaza para nada y, en caso de haberla tomado, una vez rehechas las fuerzas propias, se les podría expulsar fácilmente de la plaza. Pero una vez aceptado que Puerto Cabello tiene un castillo, si los ingleses lo toman será muy difícil expulsarles de él, una fortaleza que además puede ”servir de pie del enemigo para conquistar la Provincia.”

Con esta argumentación en su mente, Crame menciona incluso la posibilidad de demoler las fortificaciones de Puerto Cabello y dotarla tan solo de algunas baterías y ”un corto número de tropa”. De este modo, era cierto que los ingleses podrían tomar la ciudad si se lo propusieran, pero también lo era que al no tener fortificaciones donde protegerse, ”siempre estaríamos en buena proporción de recobrarlo.” No obstante, para evitar que la demolición del castillo de San Felipe pudiera interpretarse como una "especie de declaración pública de no poderlas defender", Crame finalmente se decanta por no solo mantener el castillo, sino hacer unas mejoras en el mismo:

  • Construir baluartes en los dos ángulos que carecen de él.
  • Subir la altura de los muros del hornabeque y construir parapetos en él.
  • Construir dos medias contraguardias en el frente que mira a la plaza.
  • Construir en el interior del castillo un edificio abovedado para aumentar la capacidad de alojamiento de la guarnición.
  • Construir una batería en las inmediaciones del castillo para tener batida la entrada al puerto.

Disipadas sus dudas, Crame considera que hay que dar preferencia a las obras de Puerto Cabello que sobre las de la Guaira. Estima que el gasto para las mejoras del castillo de San Felipe propuestas por él ascenderían a 150.000 pesos, y la construcción de fuerte del Mirador de Solano llegaría a 35.000 pesos; por lo tanto, teniendo en cuenta el ahorro que propone realizar en la Guaira, el coste adicional sobre el total presupuestado en obras en aquellos momentos sería de 95.000 pesos, gasto que ”bien puede soportarlo la Provincia”.

Siguiendo con su plan, en caso de amenaza o ataque a Puerto Cabello, Crame propuso que la defensa se concentrase en el castillo, reuniendo en él la toda artillería, municiones y pertrechos, con bizcocho y víveres para tres meses, y la habilitación de un horno en su interior. También deberían acumularse en su interior 300 varas cúbicas de tierra para reparar parapetos, construir espaldones o incluso alguna batería de urgencia, además de cuartones, faginas y diverso material para blindar zonas específicas de la fortaleza. Debería contar con una guarnición escogida de 600 hombres, con al menos 50 artilleros entre ellos, al mando del mejor oficial que hubiera en la provincia, a no ser que exista un comandante para el castillo designado por el Rey. Entre los oficiales debería haber dos Ingenieros y dos de Artillería.



Plano del castillo de San Felipe elaborado por el brigadier Crame en mayo de 1778; incluye su propuesta de nuevas obras para mejorar el estado de defensa del castillo (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-7-11).





Las obras propuestas por el brigadier Crame no se hicieron, y el 1784 el ingeniero Dávila levantó este mapa del castillo de San Felipe, que aún conservaba su aspecto y estructura original de tres baluartes (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: Ar.J-T.8-C.1_34).

Como toda la artillería se concentraría en el castillo, las dos baterías del frente sur de la ciudad quedarían con tan solo seis u ocho cañones en estas baterías, ”para que cuando llegue el caso hagan fuego por el frente de tierra, con el fin de ganar tiempo, y entretener cuanto se pueda al enemigo.”

Puerto Cabello está situada en una zona donde la sierra desciende hacia la costa, en un lugar en el que tres espolones montañosos bajan de la sierra en dirección al mar. La ciudad se edificó entre el espolón oeste y el central. Detrás del espolón del este se encontraba la localidad de Borburata, que fue el asentamiento inicial elegido por los españoles en el siglo XVI antes de trasladarse treinta kilómetros al interior y fundar Valencia para estar al abrigo del ataque de los piratas. Le separa de Puerto Cabello un camino de doce kilómetros que bordea la punta de los espolones del este y central. El camino estaba protegido por una débil cortadura construida en la punta del espolón central. Si un enemigo desembarcaba en Borburata, la débil cortadura del camino no podría impedir su avance y, una vez a la vista de la ciudad, podría dirigirse hacia el espolón del oeste para apoderarse sin apenas lucha de las dos baterías allí emplazadas, con lo que la ciudad quedaría a merced a un ataque por el frente de tierra.



Las dos opciones de ataque previstas por el brigadier Crame en mayo de 1778: por tierra, tras un desembarco en Borburata, que conduciría al intento de toma de las cumbres del espolón del este, y por mar, tratando de asentarse en Punta Brava (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-5-8).

Para evitar la toma de la batería del Mirador de Solano, Crame propuso desmantelar la batería y construir en su lugar un fuerte de alas traseras extendidas, bóvedas para el alojamiento de la guarnición, víveres y pertrechos, un almacén de pólvora y una batería delante del fuerte. Una fuerza de mil hombres debería guarnecer el nuevo fuerte del Mirador de Solano y la batería del Vigia y, en caso de amenaza o ataque, fortificar el campo; de esta manera el ataque a Puerto Cabello desde Borburata quedaría desarticulado y el enemigo tendría que intentar un ataque por mar.



Plano del fuerte del Mirador de Soloan, elaborado por el brigadier Crame en mayo de 1778, como propuesta para construir en el migar de la batería existente en el lugar en ese momento (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: VEN-01-10).

El fracaso de un ataque por tierra tentaría al enemigo hacer por mar. El ataque por mar exigiría al enemigo hacerse con Punta Brava, situada en el extremo norte de la estrecha lengua de tierra donde se asienta el castillo de San Felipe, a unos escasos 700 metros, para emplazar allí baterías de artillería con la que batir el castillo. Esta maniobra ”costará mucha sangre al enemigo”, pues sería impedida por los fuegos de los cañones de los barcos presentes en la gran bahía en aquel momento, los de los cañones del castillo y los de una batería adicional que podría construirse para batir Punta Brava al abrigo del castillo. Si aun así el enemigo lograra asentarse en Punta Brava, aún le quedaría avanzar por un estrecho y angosto brazo de tierra, batida por los fuegos de los cañones, y tratar de asaltar un hornabeque bien defendido.

Crame finaliza el plan poniéndose en lo peor y exigiendo el sacrificio del general en jefe con unas palabras dignas de ser reproducidas, que reflejan el espíritu de la época:

    ”Si con todo esto, lograse [el enemigo con] su constancia ir adelantando, aunque con lentitud, algunos pasos, que pudiesen servir de fatales anuncios, deberá el General por su parte apurar los últimos recursos. Esforzará con más empeño que nunca los socorros; y al fin, (dejando un Oficial digno en su lugar) introducirá en el Castillo el de su propia Persona. En este paso se han de poner las últimas esperanzas de obligar a levantar el Sitio. Si ya se perdieron Caracas y la Guaira, y Puerto Cabello está en el último peligro ¿qué Jefe dejará de sacrificar su vida para libertarlo? ¿quién querrá conservarla, si lo ve perdido? Elija pues este partido, y el de sepultarse en sus ruinas, antes que quedar de frío espectador a su desgracia; desengáñese de poder recobrar, lo que no pudo defender. Sacrifíquese gloriosamente por su Rey; y sirvan las murallas, teñidas de su propia sangre, de lápida inmortal a su defensa.



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Finalizado el Plan de Defensa de la provincia de Caracas, el brigadier Crame se trasladó al siguiente punto de su visita de inspección: la provincia de Maracaibo




  • Archivo General Militar de Madrid (AGMM). Caja 6921, signatura 5-3-11-3. Plan del brigadier don Agustín Crame para la defensa de la provincia de Caracas, de 7 de mayo de 1778.

  • Archivo General Militar de Madrid (AGMM). Caja 6921, signatura 5-3-11-3, carpetilla 15. Carta dirigida a don José de Gálvez, secretario del Despacho Universal de Indias, con reflexiones sobre las fortificaciones de la Guaira y Puerto Cabello, fechada el 15 de mayo de 1778.

  • Archivo Histórico de la Armada (AHA). Signatura: AMN Ms.0565 AMN Ms.0565_003. Descripción anónima del siglo XVIII de la provincia de Caracas.

  • Borges, Ana Dolores. Apuntes para la historia militar de la Capitanía General de Venezuela (Principios del siglo XVIII). Revista de Historia Militar, número 14. Madrid, 1963. 22 páginas, 2 MB.