Plan de defensa concebido en la corte del rey Carlos III tras los ataques británicos de los años anteriores a las plazas españolas del Caribe, realizado por el brigadier e Ingeniero en jefe don Agustín Crame entre 1777 y 1779.



España salió malparada de la Guerra de los Siete Años. Se había unido a Francia en el último año de la guerra y, como consecuencia, se enfrentó a una Inglaterra vencedora en todos los frentes de batalla en lo que se conoce como Primera Guerra del III Pacto de Familia, o “guerra anglo-española de 1762”. España no estaba preparada para la guerra y lo pagó caro: perdió sus joyas del Atlántico y del Pacífico, la Habana y Manila, que pudo recuperar en la paz de París a cambio de ceder la Florida a Gran Bretaña. La lección identificada por España era que sus fortificaciones no estaban acordes a las necesidades de la guerra, y el rey Carlos III aprendió la lección.

Carlos III nombró al conde de Ricla como gobernador y capitán general de Cuba, con el encargo de recibir la Habana de los ingleses y ”atender a los reparos de las fortificaciones, reformar sus tropas regulares y las milicias.”. El conde se llevó consigo al mariscal de campo Alejandro O’Reilly McDowel como Segundo Cabo e inspector general de Milicias.

O'Reilly era hijo de un aristócrata irlandés que perdió sus derechos tras la conquista británica de su territorio y que emigró España. Ingresó como cadete con once años en el regimiento de Infantería de Hibernia en 1735. Participó en la guerra de Italia de 1741, conocida también como la Guerra del Segundo Pacto de Familia, resultando herido y hecho prisionero como subteniente en la batalla de Camposanto (8 de febrero de 1743). Liberado en un intercambio de prisioneros, la herida le produjo una cojera permanente en el pie izquierdo. Por esta acción ascendió a capitán. Al comenzar la Guerra de los Siete Años solicitó permiso para formar parte del ejército austríaco, con el que combatió en varias acciones contra los prusianos; más tarde formó en las filas del ejército francés. De vuelta en España, los informes de sus jefes europeos le valieron el ascenso a coronel. O’Reilly propuso que la Infantería española adoptase las tácticas, movimientos y evoluciones del ejército prusiano, que fue aceptada y le mantuvo instruyendo a los regimientos de Infantería concentrados en Reus en las nuevas tácticas. En mayo de 1762 formó parte del ejército que invadió Portugal al mando del marqués de Sarriá, y su comportamiento le valió el ascenso a brigadier al mes siguiente y, en marzo de 1763, a mariscal de campo; tenía entonces 39 años.

O'Reilly llegó a Cuba en junio de 1763 y se dedicó a reformar las tropas de la isla, a reconstruir las fortificaciones y a construir otras nuevas. El mariscal O’Reilly llegó a Cuba acompañado del Ingeniero Director don Silvestre Abarca Aznar. Este dirigía un equipo de siete oficiales de Ingenieros, uno de los cuales era el coronel e Ingeniero en jefe don Agustín Crame, que actuaba segundo de Abarca[01], quien llegó a la isla en 1764. No sabemos cuánto tiempo coincidieron O’Reilly y Crame, pero es seguro que lo hicieran, pues el ingeniero, entre otros proyectos, realizó un informe sobre el estado en que se encontrada el castillo del Morro y presentó un proyecto para aumentar sus fuegos acompañado con cuatro planos de la fortaleza; además, propuso mejorar la protección de la plaza mediante la construcción de los castillos de Atarés y del Príncipe en las lomas del Soto y de Aróstegui respectivamente, además de la reconstrucción de los torreones de la Chorrera y Cojimar. Estos proyectos no podían pasar desapercibos por el mariscal O’Reilly, aunque abandonara la isla poco tiempo después.

La actividad desarrollada por el mariscal O’Reilly fue muy intensa e infatigable, de forma que en el plazo de un año tenía un ejército de siete mil hombres totalmente organizado e instruida El rey, a instancias de los positivos informes del conde de Ricla, envió a O’Reilly a Puerto Rico para hacer la misma labor. A su regreso a la península se le nombró inspector general de Infantería y fue ascendido a teniente general en julio de 1767.

En 1768 los colonos franceses expulsaron al gobernador español designado para hacerse cargo de la Luisiana, el capitán de navío don Antonio de Ulloa y de la Torre-Guiral. O’Reilly fue nombrado comandante en jefe del ejército expedicionario encargado de tomar formalmente posesión de la Luisiana, donde llegó en julio de 1769 con 21 buques y 2.000 hombres. En un año y medio dejó la colonia perfectamente organizada y se trasladó a la Habana para dar cuenta de su gestión, donde es posible que volviera a coincidir con el coronel Crame, que ese mismo año fue destinado al continente como gobernador del castillo de san Juan de Ulúa, en Veracruz. En abril de 1771 O’Reilly regresó a España, donde el rey le recompensó con el título de ”conde”, se le destinó en octubre de 1773 como capitán general de Castilla la Nueva y se le nombró Inspector General de todas las tropas de Infantería, incluida la americana.



En diciembre de 1773 tuvo lugar en Boston el famoso motín del té que originó la rebelión de las colonias norteamericanas contra la metrópoli y que causó la Declaración de Independencia de las Trece Colonias el 4 de julio de 1776. España declararía la guerra a Inglaterra el 16 de julio de 1779, dando origen con ello a la Segunda Guerra del III Pacto de Familia, o guerra anglo-española de 1779. Pero la postura de España antes de la rotura de las hostilidades nunca fue de total pasividad, ya que ayudó en cuanto pudo al naciente estado. Esta ayuda se materializó en aportación económica (más de 600.000 pesos fuertes), envío de armamento, y en la apertura de sus puertos, especialmente los de Hispanoamérica, a los corsarios norteamericanos. La ayuda española, trascendental para el logro de la independencia norteamericana, nunca ha sido bien reconocida como se debe por la historiografía de los Estados Unidos.



Recorrido del brigadier don Agustín Crame en su viaje de inspección de las fortificaciones españolas en el Caribe entre 1777 y 1779. (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de la Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: AME-1/6

En este estado de cosas, y previendo un posible enfrentamiento con los británicos, el gobierno español quiso saber el estado de las defensas, fortificaciones y guarniciones del Caribe, y se fijó en el ingeniero Agustín Crame, que había sido ascendido a brigadier en 1776[02], nombrándole “visitador general de las fortificaciones de América”, cargo que lo mantendría ocupado los dos años y medio siguientes y que le llevaría a recorrer todo el Caribe sur español. El teniente general Inspector de Infantería, el conde de O’Reilly, le remitió unas instrucciones fechadas el 7 de mayo de 1776 en las que se ordenaba reconocer las islas de Trinidad y de Margarita, y las plazas y provincias de Cumaná, Guayana, Puerto Cabello, Santa Marta, Cartagena, Portobelo, Río Chagre, Omoa, Castillo de San Juan Nicaragua, y Campeche y que “en dicha última Provincia conviene tomar el posible conocimiento del establecimiento de los ingleses en Honduras y lo que se podría emprender contra ellos en caso de guerra”[03].

O'Reilly le encargó a Crame que, teniendo en cuenta que la defensa de las plazas debe comenzarse evitando el desembarco enemigo y que, una vez efectuado, es preciso “disputarles el terreno, paso a paso, para que haga en ellos más efecto el rigor de aquel clima” y demorar en lo posible el asalto, los planes de defensa deben contemplar la posibilidad de construir “algunas Baterías y reductos fuera de las Plazas, en situaciones ventajosas.” Por ello, el brigadier Crame debía hacer “reconocimiento exacto de la misma Plaza [y sus inmediaciones], para proponer las obras que fueren precisas para su defensa” y un “prolijo reconocimiento de la Artillería Municiones y Pertrechos que existen en cada Plaza, y contando con solo lo útil enviará relación exacta que explique las existencias, y cuanto se necesita para la defensa de dicha Plaza hará presente si hubiere falta de Almacenes y Cuarteles, y en caso de ser preciso que se haga algún edificio nuevo lo propondrá, señalando el paraje, y enviando Plano y cálculo del gasto a que ascenderá”, todo ello para “fijar la tropa que necesitará cada una de dichas Plazas para su defensa, y examinar con solidez si la veterana y Milicia que hay, y la de esta última clase que se puede aumentar y disciplinar, será suficiente para la defensa teniendo los encargados siempre presente la importancia de cada Plaza, y el esfuerzo y empeño que merezca a cualquiera otra Potencia su conquista.”

Finalmente, el brigadier Crame debería coordinar la redacción de los planes de defensa con los gobernadores de las plazas y territorios, firmando conjuntamente los documentos, enviando dos “a la vía reservada” y dejando el tercero en poder del gobernador, “quien lo tendrá muy reservado [y] entregará con esta prevención a su sucesor.”

Al brigadier Crame se le asignaron seis auxiliares y una cantidad de cuatro millones de pesos para sueldos y gastos de dos años[04]:

  • Joaquín de Peramas, ingeniero en segundo.
  • Francisco Hurtado Pino, ingeniero.
  • Juan de Cotilla, ingeniero que había trabajado con Crame en Cuba.
  • Pedro Salcedo, capitán y subteniente de Artillería.
  • Joseph de Médula, artillero.
  • Juan Tapia Bonel, jefe de escuadra.

Crame y su equipo zarparon de la Habana en dirección a la provincia de la Guayana a bordo de la fragata Santa María de la Cabeza. A partir de ese momento la actividad de Agustín Crame fue frenética para poder finalizar con éxito la misión encomendada, redactando un total de catorce planes de defensa y dibujando más de sesenta planos, cuyo calendario fue el siguiente:

  • Febrero de 1777 y marzo de 1778: Provincia de Guayana.
  • Mayo de 1777: Isla de Trinidad.
  • Junio de 1777: Isla Margarita.
  • Noviembre de 1777: Provincia de Cumaná y reparación del castillo de Araya.
  • Mayo de 1778: Provincia de Caracas, la Guaira y Puerto Cabello.
  • Julio de 1778: Provincia de Maracaibo.
  • Agosto de 1778: Provincia de Santa Marta.
  • Diciembre de 1778: Plaza de Cartagena de Indias.
  • Enero de 1779: Plaza de Portobello.
  • Febrero de 1779: Castillo de san Lorenzo de Chagre.
  • Febrero de 1779: Plaza e istmo de Panamá.
  • Marzo de 1779: Castillo de San Juan de Nicaragua.
  • Abril de 1779: Castillo de san Fernando de Omoa.
  • Mayo de 1779: Plaza y Provincia de Campeche.

En junio de 1779 el brigadier Agustín Crame regresó al puerto de la Habana y escribió al rey dando cuenta de “que he concluido la comisión de la visita de todas las Plazas de América desde el Orinoco hasta Campeche” y solicitó para sí el ascenso a mariscal de campo[05]. Sus trabajos merecieron los elogios de la Junta de Fortificación y Defensa de Indias, así como también el grado de mariscal de campo otorgado por el rey Carlos III y el cargo de gobernador de la plaza de la Habana. Fatalmente, Agustín Crame no pudo disfrutar de su éxito, pues murió prematuramente a las pocas semanas de su regreso, el 17 de noviembre de 1779, en un accidente de tráfico ocurrido cuando Crame regresaba de un viaje de inspección en un carruaje ligero y abierto, con un solo eje y dos ruedas, cuando las mulas se descarriaron y provocaron el accidente[06]. Tenía 49 años.



NOTAS:

    [01] Los otros oficiales fueron los ingenieros Antonio Rafellín, Ramón Ignacio de Yoldi, Simón de Anda Salazar, Joaquín del Pino y Juan José Cotilla. Ver Arcos Martínez, Nelly. Discurso político etc..., citado.

    [02] Se acepta normalmente el año 1776 para el ascenso de Agustín Crame a brigadier. No obstante, Arcos Martínez afirma que ascendió en 1774. Ver Arcos Martínez, Territorio ..., op. cit.

    [03] Manuscrito Crame. Prevenciones del teniente general O’Really al brigadier don Agustín Crame, fechadas en 7 de mayo de 1776. Biblioteca Lilly, Universidad de Indiana, Bloomington, Indiana.

    [04] Arcos Martínez, Territorio ..., op. cit.

    [05] Manuscrito Crame, op. cit. Citado por Arcos Martínez en Territorio ..., op. cit.