(El coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, ha colaborado en la redacción de este artículo con la transcripción de los documentos originales de Crame.)
EL INFORME DE FEBRERO DE 1777.
Nada más comenzar el año de 1777, Agustín Crame realizó un reconocimiento del río Orinoco y de la provincia de Guayana, redactando un informe sobre el estado defensivo de la provincia. Allí se le incorporó como ayudante el Ingeniero don Francisco Hurtado y Pino, comisionado por el virrey Bucareli.
DOCUMENTO: Informe del brigadier don Agustín Crame sobre la provincia de la Guayana, de 24 de febrero de 1777.
La provincia de la Guayana era un inmenso territorio de unos 450.000 km2 donde apenas vivían unos 22.000 habitantes[01], con muchas zonas aún inexploradas y desconocidas. Estaba limitado por los cursos de los ríos Orinoco, Negro y Amazonas, que lo englobaban en una gran bolsa que limitaba con el mar. La provincia perteneció al virreinato de Nueva Granada hasta 1777, en que se incorporó a la Capitanía General de Venezuela. En la frontera sur los portugueses lograron penetrar e incorporar bastante territorio al Brasil; los británicos, holandeses y franceses se asentaron en la costa noreste, penetrando en el interior, que con el tiempo dio lugar a los actuales países de Guyana y Surinam y a la Guayana francesa.
Agustín Crame cita en su informe la guarnición militar existente en la provincia, consistente en aquel momento en 306 personas encuadrados en una Plana Mayor, tres compañías de Infantería y una compañía de Artillería, desglosados en un comandante graduado de teniente coronel, doce oficiales, once suboficiales, 222 tropa de Infantería y 60 artilleros. Las cifras que menciona Crame fueron muy similares a las existentes siete años antes: 297 personas y tres compañías de Infantería, con la salvedad de que en 1770 los artilleros estaban divididos en “media compañía de Artilleros” y una “compañía de Gastadores”[02]. El gasto anual de esta unidad ascendía a 41.338 pesos[03]; a este gasto se sumaban otros diez mil pesos en concepto de sueldos del gobernador, del oficial Real, del oficial del Real Cuerpo de Ingenieros, y de veintitrés frailes que misionaban en el interior de la provincia.
Esta guarnición debía ocupar tres plazas: la ciudad nueva de Guayana, sobre el rio Orinoco (actual Ciudad Bolívar); el presidio de San Francisco de Asís, situado a 160 km hacia la desembocadura del Orinoco, en la margen sur del río; y en plena selva amazónica, el puesto avanzado más al sur, San Carlos en Río Negro, a unos 800 km en línea recta de la nueva ciudad de Guayana. Además, debían ocupar o controlar todos los pueblos o asentamientos de las misiones de capuchinos catalanes, observantes, dominicos y agustinos, y dar escolta a los misioneros; según un inventario realizado en 1773, se trataba de noventa localidades diseminadas por todo el territorio, donde ya hemos dicho que vivían unas 22.000 personas, de las que apenas habría unos 4.000 españoles y el resto eran indios.
Para mejorar esta situación, Agustín Crame propuso en su informe separar la zona occidental de la provincia, la correspondiente al río Orinoco en su curso norte-sur y del río Negro hasta el Amazonas, y crear en ella una gobernación independiente con una ”Dotación de Dos compañías de tropa veterana y algún número de Artilleros.” El oficial al mando tendría más libertad de actuación, podría dedicarse a explorar y descubrir el territorio, especialmente en la zona de San Carlos del Río Negro, donde hay noticias que sugieren que es posible comunicar desde allí con la ciudad de Pasto, en la jurisdicción de Quito. Crame llamó la atención en la urgencia de contener el avance de los portugueses y evitar que pudieran acceder a las rutas de acceso a Quito y a Nueva Granada; para ello al hizo hincapié no solo en la necesidad de contar con tropa, sino también de traer españoles que poblaran aquel territorio, para los que solicitaba que se dotase la nueva gobernación con diez mil pesos con los que ”subvenir a los gastos de conducción de familias Españolas y establecerlas en Poblaciones de Indios”.
Agustín Crame fechó su informe sobre la provincia en la ciudad de Guayana el 24 de febrero de 1777. Acto seguido se trasladó a Cartagena de Indias, donde trabajó temporalmente en las obras del cierre del canal de Boca Grande al coronel e Ingeniero en jefe responsable de las obras de la plaza, don Antonio Arévalo y Porras. De aquí partió hacia la isla de Trinidad, donde el 2 de mayo redactó un plan de defensa de la isla en coordinación con el gobernador, capitán de Infantería don Manuel Falqués. En junio se trasladó a la isla de la Margarita, donde redactó otro plan de defensa en coordinación del gobernador, teniente coronel de Infantería don José de Matos, fechado el 15 de junio. Regresó de nuevo al continente y se desplazó a la provincia de Nueva Andalucía, también llamada de Cumaná. Allí reconoció el territorio y redactó el plan de defensa de la provincia, redactado en coordinación con comandante general de la provincia, el capitán de Navío de la Real Armada don Máximo Du-Bouchet, fechado el 10 de noviembre de 1777, así como un proyecto de reparación de castillo de Araya, que firmó su ayudante, el ingeniero Francisco Hurtado Pino.
EL PLAN DE DEFENSA DE MARZO DE 1777.
En marzo del siguiente año regresó para redactar el plan de defensa de la Guayana en coordinación con el comandante interino de la misma, el teniente coronel de Infantería don José Linares, que firmó el día 15. El plan consta de 41 puntos:
Descripción de la provincia.
En los seis primeros puntos Crame hace una descripción de la provincia, su población, ganado, agricultura y rentas, para concluir que si bien el ganado y las labranzas son suficientes para el consumo interior, las rentas del Rey son deficitarias en 35.000 pesos que son necesarios situar anualmente en Santa Fe de Bogotá, si bien anuncia que el comercio del tabaco podría producir un comercio anual con España de entre 60 y 70.000 pesos.
En el punto siete repite las noticias que recogió en su informe sobre la existencia de tres compañías de tropa veterana y una de artillería repartidos en numerosos fuertes, presidios y misiones, concluyendo que ”la gente no es mala, pero con esta distribución no pueden tener mucha disciplina.”
En el punto ocho añade la existencia de una fuerza militar que no incluyó en su informe: cuatro compañías de Milicianos uniformados, dos de Blancos, una de Pardos y otra de Morenos, con ”armamento sobrado para todos.”
En los puntos nueve a once describe la situación de vecindad con los holandeses y franceses al este, de quienes afirma que nada hay que temer, y con los portugueses al sur, de los que dice que hay que tener ”mayor cuidado”, pues su ambición les ha llevado a adentrarse y ”fortificarse en los dominios de nuestro Soberano”; y describe las fuerzas españolas en la frontera sur: un oficial y 30 hombres en el presidio de San Carlos de Río Negro y otro oficial y 20 hombres en el pueblo nuevo de Guirior.
En los puntos doce al dieciocho Crame describe el terreno desde la desembocadura del rio Orinoco hasta la nueva ciudad de Guayana, unos cuatrocientos kilómetros de territorio que se recorren navegando rio arriba; los primeros 200 kilómetros (45 leguas) están desiertos con tierras cenagosas al norte y montañosas llenas de indios al sur, hasta llegar al fuerte o castillo de San Francisco de Asís, donde el país se abre con inmensas sabanas. Aquí comienza la zona de asentamiento de los españoles, que se prolonga otros doscientos kilómetros. El castillo está situado sobre una pequeña loma en la orilla sur del río, a un kilómetro de la primera ciudad española, Santo Tomé de la Guayana, fundada por Antonio de la Hoz Berrío, veterano soldado de los Tercios, en diciembre de 1595. Artillado con 17 cañones, tiene forma de estrella irregular con muchos defectos, uno de los cuales es que puede subirse por las circundantes hasta el parapeto; pero el más grave defecto es que a unos 250 metros se encuentra una elevación del terreno llamada El Padrastro, desde donde se domina el castillo y donde se construyó la batería de San Pedro, con once cañones. En ese punto el río Orinoco tiene una anchura de unos 1.300 metros y, para cerrar el paso a embarcaciones enemigas, se construyó el torreón de San Fernando en la orilla norte del río, con 23 metros de diámetro; la falta de consistencia del terreno hizo que los cimientos fallasen y la fábrica se cuartease, motivo por el cual el torreón se abandonó.
Santo Tomé tuvo que ser trasladada hasta en tres ocasiones por los ataques de los indios y de los piratas ingleses y holandeses e indios. Uno de estos primeros emplazamientos se encuentra a unos 39 km, en la confluencia del Orinoco con el rio Caroní por el sur, frente a la isla de Fajardo (Crame la llama ), en un punto donde cada rio tiene una anchura de unos 850 metros. Se trata de la actual Ciudad Guayana. La isla de Farando ”es un cerro elevado como cien varas (unos 83 metros) sobre el nivel del río”, donde se construyó una batería de cuatro pequeños cañones. En 1764 la ciudad fue trasladada nuevamente hasta su actual emplazamiento a 120 km río arriba, en una zona angosta del rio y más fácil de defender, de ahí que se bautizase como Santo Tomás de la Nueva Guayana de la Angostura del Orinoco, o simplemente como Angostura, que actualmente se denomina Ciudad Bolívar desde 1846. La nueva fundación estaba defendida por la batería de San Gabriel, artillada con siete cañones, construida sobre lo que ahora es el Mirador de Angostura, en la punta de San Felipe justo sobre el margen sur del río; la defensa se completaba con otra batería construida justo enfrente, en la otra orilla del río, llamada batería de San Rafael, lugar que con el tiempo dio origen al pueblo de Soledad, hoy llamado Ciudad Orinoco.
La frontera sur con los portugueses.
A partir del punto diecinueve Agustín Crame pasa a desarrollar el Plan de Defensa. Hasta el punto veinticinco Crame trata de la frontera sur y de la amenaza portuguesa. En caso de guerra debería reforzarse la provincia con 400 soldados, la mitad destinada a la frontera sur y la otra mitad a la frontera norte del Orinoco. El tramo preocupante de la frontera sur sobre el que Crame llama la atención es el difícil territorio que discurre entre los ríos Casiquiare y Parimé. El primero es un caudal de agua de unos 240 km que conecta los ríos Orinoco y Negro, de norte a suroeste. El segundo es un río de unos 120 km que discurre desde la selva amazónica hasta desembocar en el rio Blanco a 40 km aguas arriba de la actual ciudad de Boa Vista. Parece ser que desde la desembocadura del rio Caroni en el Orinoco, donde se asentaba la antigua ciudad de Santo Tomé de Guayana, podía navegarse hacia el sur por los ríos Paragua (450 km) y Paraguamusi hasta llegar al rio Parime, que tras unos 125 km desemboca en el rio Blanco a unos 40 km aguas arriba de la actual ciudad de Boa Vista, y por el que se podía conectar con el rio Negro tras recorrer unos 490 km.
El extremo occidental de esta frontera se encuentra el presidio de San Carlos de Río Negro: su escasa guarnición de un oficial y 30 hombres debe doblarse hasta obtener una fuerza de 60 soldados al mando de un capitán; Crame propone enviar al presidio un oficial de Ingenieros para estudiar las mejoras de defensa del lugar y construir un fuerte con diez cañones. Según Fajardo Montaña y otros[04] existía en el lugar el fuerte de San Felipe, construido en la orilla derecha del río Negro, frente al presidio de San Carlos, por el ingeniero don José Gabriel Clavero en 1755. Sus actuales ruinas muestran una planta cuadrada de unos 80 metros de lado, con muros de piedra de unos dos metros de alto y dos baluartes apuntando al río Negro. Nosotros no hemos encontrado noticias ni del ingeniero ni de su construcción[05]; además, por la redacción gramatical del informe de Crame, parece que el fuerte no existía aún, o que Crame desconocía su existencia y nadie le informó de él, lo cual parece improbable, o que el propio fuerte fuera el lugar de guarnición del presidio.
En la parte oriental de esta frontera, y hacia el norte, se encontraba el puesto avanzado de Guirior, construido en 1774 por el gobernador Manuel Centurión, al que se llegaba desde el norte navegando por los ríos Caroni, Paragua y Paraguamusi, y desde el sur por los ríos Negro, Blanco y Parime. Crame propone en su plan aumentar la población de Guirior y construir un nuevo presidio fortificado en la población para convertirlo en un centro de abastecimiento militar, con una guarnición de 50 hombres en tiempo de paz, el doble en el de guerra, y artillado con cañones de pequeño calibre. Por último, para reforzar la defensa de esta parte de la frontera, Crame propone comunicar la población de Esmeralda con el rio Parime, con objeto de enlazar con el presidio de Guirior; de esta forma podrían reducirse a la obediencia y protección de España muchos de los indios que viven en aquel territorio, además de cerrar las penetraciones portuguesas.
A partir del punto veintiséis y hasta finalizar el documento, Crame pasa a ocuparse de la frontera norte y exponer su plan de rechazo de un hipotético enemigo que atacase desde las bocas del Orinoco.
La frontera norte en el rio Orinoco.
Crame descarta hacer ninguna fortificación en la desembocadura del Orinoco porque quedaría expuesta y no podría impedir que cualquier enemigo penetrase en el río. Una vez en él, la configuración de terreno en los primeros kilómetros no podría impedir su avance hasta llegar al castillo de San Francisco. Crame considera que la fortaleza, aunque de murallas débiles, mantiene un estado generale bueno y tan solo restaría completar su guarnición de 50 hombres y de artillería y municiones. Respecto a la cercana batería de San Diego, considera necesario reforzar sus defensas con un proyecto valorado de 2000 pesos para impedir que el enemigo pueda tomarla. El siguiente punto para reforzar son las defensas de la nueva ciudad de Guayana, de nombre Angostura, mediante diversas reparaciones en la batería de San Gabriel, el emplazamiento en esta batería de seis cañones de a 8 y ocho cañones de a 4, y otros cuatro de a 4 en la batería de San Rafael.
Al primer aviso de invasión enemiga, el gobernador deberá enviar mensajes a las vecinas provincias de Caracas y Cumaná solicitando socorros. Se avisará a los padres capuchinos para que preparen ganado para alimentar a la tropa y para que reúnan unos 300 indios a modo de trabajadores. Por último, deberán prepararse brulotes en la capital, para lanzarlos sobre las naves enemigas por si fuera necesario.
Debido a lo abierto del campo circundante, Crame propone la creación de dos compañías de Caballería miliciana de 40 hombres cada uno, una en Angostura y otra en la villa de Upata, distante 175 km hacia el este; cada una debería tener permanentemente una fuerza de quince hombres, y una vez cada quince días todos sus componentes deberían adiestrarse.
Ya en el punto diecinueve Crame propuso reforzar esta frontera norte del Orinoco con 200 soldados regulares más. Ahora propone eliminar una compañía de Infantería miliciana de Blancos y juntar los Pardos y Morenos en otra compañía; las dos compañías resultantes deberían tener 74 hombres, como las compañías de tropa veterana, y deberían hacer instrucción una vez a la semana. En caso de guerra, debería formarse una tercera compañía miliciana con los indios Cabres, muy leales a España y muy diestros con el fusil, pero cuyo corto número de gente impediría formar más de 60 hombres en la compañía.
Toda la tropa de Infantería y Caballería debería reunirse sobre el rio Canori y converger en el castillo de San Francisco antes de que llegase el enemigo. De esta forma, el comandante de este castillo contaría con más de 300 hombres de tropa veterana y milicianos que podría formar en el campo bajo la protección de los cañones del fuerte, con la caballería a ambos lados y protegida por las lagunas de Caybo y Baratillo, además de la tropa de guarnición de los diferentes puestos. Se deberán colocar cuatro o seis cañones en un lugar llamado ”la mala pasa de Perico” para hostigar desde él el avance río arriba de las embarcaciones enemigas. Un destacamento de 15 soldados y 25 indios cabres, apoyado por otro destacamento de 20 jinetes, se adelantará hasta el rio Usupamo, distante unos 4 ó 5 km de la antigua Santo Tomé, para hostigar con sus disparos el avance del enemigo en el caso de haber desembarco en aquel punto, el más favorable para hacerlo. Crame aconseja atrincherar el campo bajo el castillo, para poder enfrentarse al enemigo por si este se decidiera a asaltarlo; en caso de ser muy superior el enemigo, las fuerzas propias deberían retirarse tras haber desgastado al enemigo, para continuar la resistencia en el castillo de San Francisco y en la batería de San Diego. Si la resistencia se demuestra inútil y la fuerza enemiga es insuperable, el comandante podría buscar la manera de obtener una capitulación honrosa, abandonar el fuerte y diseminarse por el campo con sus fuerzas en espera de la llegada de los refuerzos y socorros de las provincias vecinas para volver a presentar batalla al enemigo.
Y así don Agustín Crame finalizó su Plan Defensa de la provincia de la Guayana.
Archivo General Militar de Madrid (AGMM). Caja 6920, signatura 5-3-10-8, informe de Crame sobre Guayana.
Archivo General Militar de Madrid (AGMM). Caja 6920, signatura 5-3-10-6, plan de Crame para la defensa de Guayana.
NOTAS:
[01] En 1773, el comandante general de la provincia, teniente coronel de Infantería don Manuel Centurión, hizo un inventario de poblaciones y habitantes, con un resultado de casi un centenar de asentamientos y pueblos y unos 19.600 habitantes. Biblioteca Virtual de Defensa, ref: AMN, Ms.0565.
[02] ”Estado de las Compañías de Infantería, Artillería y gastadores de dotación en la Provincia de Guayana en la Revista de Ynspección pasada por el Comandante General don Manuel Centurion el día 31 de diciembre de 1769.” ”Idem de 15 de marzo de 1770.” Biblioteca Virtual de Defensa, ref: AMN, Ms.0565/022.
[03] El peso es la moneda del “Real de a 8”, acuñada en plata, equivalente a ocho reales, que posteriormente se conoció como “duro” en la península. Tenía un peso de 27,5 gramos con una pureza del 93%, por lo que el “Real d6 a 8” contenía 25,56 gramos de plata. Al precio actual de la plata, 49 euros/gramo en noviembre/diciembre de 2025, el coste de la unidad militar española en la provincia de la Guayana ascendería a unos dos millones de euros.
[04] Fajardo Montaña y otros. Colombia Orinoco. Fondo para la Protección del Medio Ambiente “José Celestino Mutis”. FEN COLOMBIA, sin lugar de publicación y sin año. pág. 312. Se encuentra en Internet.
[05] Horacio Capel no lo cita en su gran obra de referencia de los Ingenieros militares del siglo XVIII.