Informe del brigadier don Agustín Crame sobre la provincia de la Guayana, fechado el 24 de febrero de 1777.
Archivo General Militar de Madrid (AGMM), caja 6920, signatura 5-3-10-8 (segunda parte de la carpeta).
(Este documento ha sido transcrito por el coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, que gentilmente nos lo ha cedido.)
La Tropa que actualmente tiene de Dotación la Provincia de Guayana en verdad de los dos reglamentos de 14 de Abril de 1767, y 6 de Marzo de 1775, se compone de cuatro Compañías, una de Artillería, con su Capitán, Teniente, y Subteniente: un Sargento Primero: uno dicho Segundo: un Tambor: un Cabo de Bombarderos: cuatro Bombarderos: dos Minadores: un Armero: un Herrero: un Carpintero: cuatro Cabos de Artilleros: cuarenta y cuatro Artilleros, y un Condestable Guarda Almacén.
Las otras tres Compañías son veteranas, y cada una se compone de un Capitán: un Teniente: un Subteniente: un sargento de primera clase: dos dichos de segunda: dos Tambores: cuatro primeros Cabos: cuatro dichos segundos, y sesenta y cuatro soldados.
A estas Compañías se agrega una Plana Mayor de un Comandante Graduado de Teniente Coronel, un Ayudante Mayor, dos Capellanes, y un Cirujano.
Los Sueldos de esta Tropa ascienden anualmente a cuarenta y un mil trescientos treinta y ocho pesos; los que con los tres mil pesos del Gobernador, mil ciento y cuarenta del Oficial Real: ochocientos del Ingeniero: tres mil y cuatrocientos de los diez y siete Capuchinos Andaluces de la Misión del Alto Orinoco, y Río Negro, y mil doscientos de los seis Misioneros del Partido de Carichana, que subrogaron a los extinguidos Jesuitas en Orinoco, componen cincuenta mil ochocientos setenta y ocho pesos.
Estos están situados en las Cajas de Santa Fe, capital del nuevo Reino de Granada; y por los dos Oficiales que se comisionan anualmente, se conducen con el costo de mil pesos que se les abonan, exigiéndoseles a todos los interesados a prorrata: en cuyos viajes anuales gastan dichos Comisionados seis meses (poco más, o menos) y en ellos hacen suma falta en Orinoco, a causa de ser pocos, y necesitarse para ocupar los importantes puestos donde se halla repartida la Tropa.
La Dotación de las cuatro Compañías inclusos los Oficiales mayores, y menores, y esclusos los comprendidos en la plana mayor, compone el número de trescientos y cinco: este reducido número tiene que ocupar los puestos siguientes.
La Plaza del Presidio de San Francisco de Asís.
La de esta Capital.
Misión de Capuchinos Catalanes.
Misión de Observantes, que se extiende hasta por los Ríos de Cayra, Erevato, y Concepción de Paure.
Los nuevos Pueblos del Río de la Paragua nombrados Barceloneta, San José, Ciudad de Guirior, y demás que se han fundado en el interior de la Provincia, y se han malogrado hasta ahora por la oposición de los Portugueses en la Margen del Río Parime, que con el tiempo será preciso restablecerlos, para que no apropien más Territorios en nuestra Jurisdicción, dichos Portugueses.
Pueblos del Partido de Carichana.
Pueblos del Alto Orinoco, y la importante Plaza de San Carlos en Río Negro.
Pueblos de la Misión de Padres Dominicos de Barinas.
Pueblos de la Misión del Partido de Casamare, que fundaron los Jesuitas, que están a cargo de Religiosos Dominicanos de Santa Fe.
Pueblo de la Margen del Río de la Meta, antes de Jesuitas, y ahora de la Religión descalza de San Agustín.
En las dos Lanchas Corsarias, y en la que anualmente hace viaje con los Apoderados de esta Plaza en busca del Situado a la Capital de Santa Fe.
En los antecedentes explicados puestos está repartida la Tropa de Guayana, y por poca para tantos, y tan dilatados destinos, no se logra la exploración, e internación que se desea, y tanto importa al servicio de ambas Majestades.
La Provincia de Guayana por Real Cédula de 5 de Mayo de 1768, tiene señalados sus términos, que son a saber: Por el Septentrión el bajo Orinoco, lindero Meridional de las Provincias de Cumaná, y Venezuela: Por el Occidente, el Alto Orinoco, el Casaquiare, y el Río Negro: Por el medio día, el Río de Amazonas: y por el Occidente el Océano Atlántico.
Para adelantar, y poblar en pocos años esta dilatada Provincia (no descubierta en el todo hasta ahora) sería conveniente erigir en Gobernación separada del Alto Orinoco y Río Negro con la Dotación de dos Compañías de tropa veterana, y algún número de Artilleros; la razón con que se debe consolidar este pensamiento, se presenta a la vista, y es la de que estando en Gobernación separada, tendría más facultades, que las que a un Subalterno puede conferirle el Jefe único que reside en esta Capital, porque en tanto se da parte, y se dirigen las providencias necesarias, no tan solamente se malogra mucho tiempo, sino también los importantes progresos que se pudieran adquirir, teniendo las facultades de Gobernador: Por cuanto el de esta Capital, no es fácil que pueda viajar a menudo, así por sus muchas ocupaciones, como por que no puede separarse mucho tiempo de las diarias ocurrencias, y precisa atención de su respectiva dilatada Jurisdicción. En caso de que en algún tiempo se tenga por conveniente la erección de dicho Gobierno, convendría que se le señalasen los términos de Jurisdicción: por el Norte el Raudal de San José de Maipures: por el Sur el Río de las Amazonas: por el Poniente, Cabeceras de Río Negro, y Cerros que dividen la Provincia de Quito; y por el Naciente, Cabeceras de Río Eventuari, o Caura, que dimanan de una misma Serranía, o Cordillera.
Dividiéndose en Gobernación separada el Alto Orinoco, y Río Negro, siendo regular (y aun preciso), que el primero que se nombre sea Oficial, que tenga experiencia de aquellos Países, por medio de sus facultades, y arbitrios que discurrirá en pocos años establecerá comercio con el Reino de Santa Fe, de donde fácilmente podrá tener, con conveniencia, lo necesario para la permanencia, y mucha gente para Poblar; con cuya disposición también se logrará con el tiempo el descubrimiento y Población de tan dilatado País de la parte del Sur del Río Meta, que hasta ahora se halla desierto; siendo así que por su buen temple, y bellas proporciones de Navegación, tierras de Labrar, y Criar, merece la mayor atención, y que se eleve a la Majestad del Rey Nuestro Señor, su inocente estado, y existencia entre los dos Países del Nuevo Reino de Santa Fe, y esta Provincia.
Este dilatado País de la parte del Sur de Meta desde su boca donde comunica las Aguas en Orinoco, hasta la Cordillera que corre por las Espaldas de la Capital de Santa Fe, tiene de largo doscientas y cincuenta leguas (poco más, o menos), y todas de Navegación conocida de Lanchas, que algunas de esta Provincia han hecho viaje con los situadistas, hasta más arriba del Pueblo de Giramena que fundaron los Jesuitas a la Margen de la parte del Norte con los demás nombrados, Casimena, Surimena, y San Miguel de Macuco, que siguen por el paralelo de la misma margen aguas abajo.
El Oficial que hasta ahora se halla más orientado de los importantes puestos del Alto Orinoco, y Río Negro, es el Capitán de Infantería Don Antonio Barreto: y por el Amor, y Celo con que hasta ahora se ha acreditado en el Servicio del Rey, es de creer con confianza, que con facultades de Gobernador, y auxilios de tropa, lograría en pocos años la reducción y Población de aquellos Territorios conocidos, y no conocidos, y contendría los progresos del Portugués en nuestros Dominios. Pondría Navegables en poco tiempo para el comercio del Reino de Santa Fe, los Ríos nombrados Vichada, Atavapu, y Guaviare que tienen sus cabeceras en la Cordillera de San Martín, cerca de la Capital de Santa Fe, y comunican sus aguas al Orinoco, poco más arriba del nombrado Raudal de San José de Maipures.
Además del auxilio de tropa que se expresa también necesitará dicho Gobierno en los primeros años de su Erección, el de diez mil pesos en cada uno para subvenir a los gastos de conducción de familias Españolas, y establecerlas en Poblaciones de Indios, o como tenga por más conveniente, que las podrá adquirir del nuevo Reino, cuando ponga corriente la navegación de los Ríos que se expresan en el capítulo antecedente.
Hay noticia verosímil de los mismos Indios establecidos en el Pueblo de San Carlos de Río Negro, y Montaraces que a él bajan, que por el expresado Río Negro con facilidad se puede internarse a las Misiones de la Ciudad de Pasto, jurisdicción de Quito, y a las de San Martín del nuevo Reino de Granada. Hasta ahora no se ha hecho esta importante exploración, ni se han internado más arriba de dicho puesto, los españoles, por falta de tropa, y convendría mucho que aquel Río se descubriese, y poblase para detener la internación de los Portugueses, en inteligencia de que dejando como hasta ahora, y no pensando prontamente en su descubrimiento y Población, se apropiarán con facilidad los Portugueses de todo aquel continente, y entonces no tan solamente tendrán comunicación con las Poblaciones de la jurisdicción de Quito, sino también con las del nuevo Reino, y en este caso puede ser tan grande el perjuicio que se siga al Estado, y al Rey, que se deja a la consideración, y prudencia del más sabio, con todo lo demás que se omite, y pudiera añadirse sobre la importante Provincia de Guayana, y de su famoso Río de Orinoco.
Guayana 24 de Febrero de 1777. (sin firmar).