Plan del brigadier don Agustín Crame para la defensa de la provincia de la Guayana, fechado el 15 de marzo de 1777.
Archivo General Militar de Madrid (AGMM), caja 6920, signatura 5-3-10-6.
(Este documento ha sido transcrito por el coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, que gentilmente nos lo ha cedido.)
Plan de Defensa para la Provincia de Guayana, hecho de orden del Rey, por el Brigadier de Infantería D. Agustín Crame de acuerdo con el Teniente Coronel D. José Linares Comandante Interino de dicha Provincia.
1º.- La Guaira cuya extensión es mayor que la de España tiene por todas partes excelentes tierras para la Agricultura y Dehesas inmensas para la cría de Ganado: también se cree con fundamento que haya minas; porque en otros tiempos hicieron algunas muestras, concebir grandes esperanzas: y aún en los presentes no se han desvanecido las de la Provincia del Dorado: descubierto poco ha, por nuestra tropa, que fue injustamente atropellada por los Portugueses y se halla prisionera en el Pará.
2º.- El vecindario de esta Provincia es muy reducido: apenas habrá en toda ella cuatro mil almas entre Españoles Criollos y gente de Color; pero el número de los Indios civilizados no bajará mucho de diez y ocho mil.
3º.- Se cuentan cerca de doscientas mil cabezas de ganado vacuno; las 170 mil de las Misiones y las restantes de los demás vecinos: la cría excede con mucho el consumo que puede hacer el vecindario, el ganado de las Misiones se alza; y así era ya tiempo de proporcionar repartimientos y sacas numerosas: pero este asunto debe tener en otra parte su lugar. De ganado mular es muy escasa la cría, bien que la pudiera haber en abundancia; y Caballos tiene los que se necesitan para el tráfico y atención de las Haciendas.
4º.- Las labranzas dan suficientemente para el consumo interior, y las que se fomentan con algún empeño todas rinden considerable utilidad. Hasta en el Alto Orinoco van haciendo progresos los nuevos plantíos de cacao.
5º.- El Comercio de esta Provincia es muy limitado; y el tabaco de deshecho que baja de Barinas será por algún tiempo el ramo principal. Con éste, y con el que produce la Guayana se puede hacer anualmente un Comercio de 60 a 70 mil pesos con España.
6º.- Las Rentas del Rey ascienden a 15 mil pesos, y como las obligaciones se acercan a 50 mil corresponde reunir de las Cajas de Santa Fe 35 mil pesos de Situado.
7º.- Se ponen por delante estas noticias para dar una ligera idea de lo que es la Provincia; cuya dotación militar es de cuatro Compañías de Tropa Veterana; las tres de Infantería a 74 hombres cada una, y la 4ª de 60 Artilleros, unos y otros están repartidos entre los Fuertes, Presidios y Misiones: la gente no es mala, pero con esta distribución no pueden tener mucha disciplina.
8º.- A más de la tropa veterana hay cuatro Compañías de Milicias, dos de blancos, una de Pardos y otra de Morenos: más no son otra cosa que la gente que puede tomar las Armas, alistada con el nombre de Compañías: pero las más tienen su uniforme y hay armamento sobrado para todos. De los Fuertes, Artillería y pertrechos se dará noticia a proporción que se ofrezca ir hablando de ellos.
9º.- Confina esta Provincia, por el Este con la Colonia Holandesa de Esquivo y con la de Guayana Francesa. La vecindad con los holandeses no presenta en el día objeto de cuidado. En nada desmientes su sistema pacífico ni manifiestan ambición de internarse con sus posesiones: sin embargo, han llegado con sus reconocimientos hasta el Parime, y por otra parte, la libertad que damos a sus esclavos fugitivos, les hace sentir tenernos por vecinos. De la Guayana Francesa nada hay que recelar, pero si hubiera tenido efecto el proyecto sobre la Francia Equinoccial que puede algún día renovarse, ya hubiera sido preciso determinar los límites por aquella parte.
10º.- Nuestro mayor cuidado debe ser con los Portugueses con quienes confinamos por el Sur, pues no contentos con sus antiguas y adelantadas posesiones, ha llegado su atrevimiento hasta fortificarse en los dominios de nuestro Soberano. De modo que sea esto por la ambición de extender su Colonia, sea por la esperanza de lo que pueda producir el Dorado, o sea por el temor de tenernos tan cerca, por cualquiera causa que sea, pide una completa satisfacción a que insulto.
11º.- Nuestras fuerzas en aquella frontera siempre han sido muy pocas, y en el día se reducen a un Oficial con 30 hombres que guarnecen el Presidio de San Carlos, y por la parte que mira al Parime aunque distante de él, otro Oficial con 20 hombres en el Pueblo nuevo de Guirior.
12º.- Volviendo ahora a la boca principal del Orinoco, se navegan 45 leguas río arriba sin ver más que desiertos, que por la parte del norte son hasta mucha distancia anegadizos, y por la del sud montes cerrados habitados de multitud de Indios, y las tierras son admirables para todo género de cultivo. A las 45 leguas se llega al Fuerte de San Francisco de Asís, y desde allí ya el País es abierto con savanas inmensas a uno y otro lado del Orinoco.
13º.- Está dicho Castillo situado sobre una pequeña eminencia en la margen meridional del río y a un cuarto de legua del sitio donde estuvo Santo Tomé de la Guayana, que fue Capital de esta Provincia, y que por lo enfermizo del Terreno se transfincó después a la angostura. San Francisco es una especie de Estrella irregular fabricada sobre diferentes peñascos, pero con el defecto de que en algunas partes se puede subir sobre ellos y alcanzar con la mano al parapeto. Tiene 17 cañones de diferentes calibres y los demás pertrechos que expresa la relación número 1º que acompaña al Plano.
14º.- A más de 300 varas de San Francisco está un cerro muy dominante sobre él, y éste es otro gravísimo defecto. En dicho cerro, que vulgarmente llaman el Padrastro está construida la batería de San Diego que tiene 11 cañones con lo demás que expresa la relación número 2, pero cuyas explanadas están enteramente podridas, y lo mismo la estacada que sobre cimientos de mampostería circunda a dicha batería.
15º.- Como el Orinoco tiene de ancho por aquella parte 1.600 varas se pensó para cerrar el paso a las embarcaciones enemigas levantar al otro lado un tercer fuerte: en efecto se construyó junto al Caño de limones una torre fortificada de 28 varas de diámetro, a la que se le puso el nombre de San Fernando, pero la poca consistencia del terreno, y los malos cimientos han sido causa de que a poco tiempo se cuartease por diferentes partes, y en el día está enteramente abandonada y sacrificados inútilmente treinta mil pesos.
16º.- Subiendo de San Francisco se encuentra a ocho leguas la Isla de Farando; puesto ventajoso y dominante, donde hay una batería con cuatro cañoncitos y los pocos pertrechos que expresa la relación número tres: El río se divide por esta parte en dos brazos casi iguales, y cada uno del ancho de 1.000 varas. La Isla es un cerro que está elevado como cien varas sobre el nivel del Río.
17º.- De Farando a la Guayana hay 22 leguas, está situada también en la orilla meridional del río y a la falda de un pequeño cerro, en la punta llamada antiguamente San Felipe que está pegada al Pueblo y es un grande peñasco de Orinoco. Hay una batería con siete cañones llamada San Gabriel y en la parte opuesta del río está otra pequeña batería que llaman San Rafael: las existencias de estas baterías y el Almacén de Artillería se expresan en el estado número 4º.
18º.- De aquí para arriba ya no parece preciso el continuar la descripción; como tampoco de lo interior de la provincia que está casi desierto, ni de la división de sus Misiones, que no es del intento.
19º.- Manifestado ya el Estado de la Guayana, sus fortificaciones, sus Presidios, su tropa, su Artillería y Pertrechos, pasaremos a formar el Plan de Defensa con consideración al Estado en que de halla esta Provincia. Pueden invadirla los enemigos, o por la frontera o por el río Orinoco. La parte de la frontera que verdaderamente hay de cuidado es desde el Parime al Casiquiari, cerca de este último, y en la orilla del Río negro tenemos el Presidio de San Carlos, cuya Guarnición debe reforzarse, y siempre que haya Guerra con Portugal es preciso reforzar esta Provincia con 400 hombres de tropa veterana de los cuales se destinarán 200 al Alto Orinoco mandados por un Teniente Coronel y en el Presidio se pondrá un Capitán con 60 hombres escogidos.
20º.- Como la situación de este Presidio, puede, según me han informado, mejorarse, convendría enviar un Ingeniero inteligente para disponerla y examinar con cuidado si el raudal de Cocui ofrece mayores ventajas para la defensa.
21º.- Hecho en San Carlos, o en el paraje escogido, un pequeño fuerte y pertrechado con 10 cañones de pequeño calibre, quedaría cubierta la Provincia por aquella parte, y nosotros en proporción de invadir a los Portugueses por Río negro, cuando nos convenga.
22º.- En el Parime no se han descubierto hasta ahora las mismas proporciones, y sin embargo de que por esta parte está más cerca de la Capital nuestra frontera, no hay igual comodidad para llegar a ella: hay más desierto, y la naturaleza no ha hecho otro prodigio como el de Casiquiari, para pasar por agua a Río Blanco. Sin embargo, se llega desde aquí por los ríos Paragua y Paraguamusi hasta más arriba de Guirión, y después de un día de travesía por tierra, se entra en un pequeño río, por el cual se baja al del Parime, que más abajo muda su nombre en el de Río Blanco.
23º.- La población de Guirior se hace preciso fomentarla, para que halle víveres y socorro la tropa que sube por aquella parte a la Frontera. En ésta es de mucha importancia establecer un nuevo Presidio; y ningún paraje ofrece mejores proporciones que la boca del Atas (?), donde los Portugueses se han introducido y donde se están fortificando.
24º.- En este Presidio se debe poner particular cuidado; fortificarlo bien y pertrecharlo con cañoncitos y pertrecharlo en tiempo de paz con 50 hombres, y con 100 en el de guerra, mandados por un Oficial de espíritu, conducta y robusted, también será muy conveniente abrir camino de la Esmeralda al Parime: los Indios aseguran que se puede ir en diez o doce días, y si esto se consigue, entonces desde el Alto Orinoco se podrá socorrer aquel Presidio. Aunque la dotación expuesta sea suficiente para uno y otro Presidio se remitiría más tropa a proporción del empeño a que puedan obligar los Enemigos.
25º.- El establecimiento del nuevo Presidio de Parime y su comunicación con la Esmeralda, no solo tendrá las ventajas que hemos expuesto para guardar la frontera, sino que proporcionará ra reducción de multitud de Indios: son muchos los que solo esperan para presentarse, ven que tenemos fuerzas suficientes para protegerlos. Y no serán menos los que viéndose sujetos por la tropa de nuestros Presidios, se reducirán a formar Poblaciones para vivir tranquilos. De aquí resultaría el beneficio de su conversión y que el rey con el tiempo tenga otros tantos tributarios.
26º.- Determinado el Plan de defensa por lo que corresponde a la frontera pasemos a proponer algunas providencias interiores, y lo que se debe practicar en Orinoco. La boca principal de este río no presenta proporción alguna para fortificarla. Cualquiera obra que se hiciese en la Isla de Cangrejos quedaría expuesta y no podría servir para quitar a los enemigos el penetrar por el río: este mismo inconveniente subsiste con corta diferencia hasta las inmediaciones de la antigua Guayana; y como allí ya el País es abierto hay la separación de Caños que se halla más abajo, se determinó en la antigüedad construir el fuerte de San Francisco. La muralla de este fuerte es muy débil, pero está en un estado regular; los alojamientos interiores no son menos débiles, pero pueden servir, y así lo que únicamente falta es completar su guarnición de 50 hombres y la dotación de Artillería y municiones, como se propone en el Estado nº. 5º.
27º.- Como desde la batería dominante de San Diego alcanza la bala de Fusil a San Francisco es preciso mejorar su defensa para que los enemigos no la puedan tomar de un golpe de mano; para este fin se incluye un pequeño proyecto, que podrá costar como 2.000 pesos, pero se advierte que solo habiendo recelos de guerra se considera necesario entrar en estos gastos.
28º.- Reparados y abastecidos así la batería como el fuerte, no considero conveniente exponer sin murallas a la tropa en la Isla de Fernando, y así nada queda que hacer en todo el curso del río hasta llegar a esta Capital, aquí se deberá poner en buen estado la Batería de San Gabriel, montando en ella 6 cañones de a 8 y 8 de a 4; y de estos últimos se montarán 4 en San Rafael: véase el Estado número 6º.
29º.- Tengo por muy importante que se formen dos Compañías milicianas de Caballería de 40 hombres cada una, la primera en esta Capital y la 2ª en la Villa de Upate, de estas dos Compañías podrán estar en actual servicio hasta quince hombres y todos se ejercitarán en sus respectivos Pueblos cada 15 días. Esta tropa, aunque corta, será muy útil en la ocasión, porque las operaciones militares que pueden ofrecerse, han de ser casi todas en País abierto.
30º.- Las 4 Compañías de Infantería miliciana tengo por conveniente que se reduzcan a dos, una de Blancos, y otra de Pardos y Morenos, ambas de 74 hombres como las tres Compañías Veteranas: a fuerza de querer alistar gente, se queda toda sin tener instrucción. Estas milicias deberán indispensablemente hacer el ejercicio un día a la semana.
31º.- Cuando estrechen los recelos de guerra, deberá formarse otra Compañía con los Indios Cabres: manejan éstos el fusil como los europeos, y son muy leales a nuestro Soberano. Pero hasta la forzosa, no convendría sacarlos de su Pueblo, que está en la jurisdicción de Ciudad Real. La lástima es que estos Indios son en corto número, y su Compañía por este motivo no podría pasar de 60 hombres.
32º.- Declarada ya la Guerra o teniendo motivos muy fundados para esperarla presto, se destacará una Guardia de un Cabo y 4 hombres a la Isla de Arenas o del Burro: esta Guardia llevará dos curianas con 4 ó 6 bogas cada una y tendrá siempre una vigía con su anteojo para descubrir prontamente cualquiera embarcación que entre en el río. Descubierto uno o dos buques se despachará una canoa dando parte de la novedad a San Francisco y de aquí saldrá luego un expreso para el Comandante. La otra curiana se tendrá pronta para subir en ella inmediatamente que se pueda asegurar del número de las embarcaciones, y de su bandera.
33º.- A la primera sospecha de invasión se preparará toda la tropa para bajar a Canoni y demás Pueblos inmediatos, el tiempo en que esto deba ejecutarse quedará a la prudencia del Jefe que mande la Provincia pero en la inteligencia que ha de estar siempre en disposición de llegar con su gente antes que el enemigo a San Francisco.
34º.- Supuesta ya la expedición enemiga en Orinoco, se despacharían propios pidiendo todos los socorros posibles a las dos Provincias vecinas de Caracas y de Cumaná y sea para sostener a los que se defienden, o para recuperar lo perdido, siempre serán del caso estos socorros. Por otra parte deberá sin perder tiempo reunir toda su tropa el Comandante y formar con ella su Campo debajo del cañón de San Francisco, la Infantería, que pasará de 300 hombres, la colocará en el centro, y las Compañías de Caballería en los costados, quedando éstos asegurados con las dos lagunas del Caybo y Baratillo.
35º.- Como el paraje más ventajoso para hacer su desembarco el Enemigo es el río Usupamo, que está cerca de una legua más abajo de la antigua Guayana, se adelantará un pequeño destacamento con quince soldados y 25 Cabres, que emboscados en el monte, procuren incomodar al enemigo en su marcha, este destacamento será sostenido por otro de 20 caballos, el cual servirá también para cubrir su retirada.
36º.- Se procurará avisar con tiempo a los Reverendos Padres Capuchinos para que apronten todo el ganado necesario para la manutención de la tropa, y lo mismo el cazabe que puedan suministrar los Pueblos de que están encargados. Y aunque los Indios de sus Misiones no son muy aparentes para el fuego, se sacarán 300, la mitad armados con flechas y la otra mitad para los trabajos que puedan ofrecerse.
37º.- Yo quisiendo que en la mala pasa de Perico, o en algún paraje equivalente se colocasen 4 ó 6 cañones de gruesa Artillería, y que teniéndolos encubiertos con cautela hiciesen oportunamente fuego sobre los bajeles enemigos. Este inopinado estrago pudiera por sí solo escarmentarlos, y cuando menos les obligaría a caminar con lentitud y muchas precauciones y les haría formar un concepto ventajoso de los defensores.
38º.- En esta Capital se tendrán pronto los materiales necesarios para incendiar siempre que se pueda las embarcaciones enemigas. Cualquiera balandra de la de este ….. podrá servir de Brulote cuando llegue el caso: y dirigida por un sujeto de ida intrepidez e inteligencia, se podrá prometer en una noche tenebrosa darles un golpe decisivo.
39º.- Aunque por el Plano y por lo que se ha explicado se ve lo ventajoso del Campo de San Francisco no sería inútil atrincherarlo: y si los enemigos confiados en su superioridad, o despechados intentasen atacarlo a viva fuerza, hallarían, tal vez, al pie del Padrastro su Sepulcro. Estas gloriosas esperanzas solo pudieran desmayar cuando viniesen con fuerza extraordinaria o trajesen gruesa Artillería.
40º.- En este caso último no sería prudente exponer toda la tropa al sacrificio y cuando ya no fuese dable hacer frente al enemigo en aquel Campo, se retiraría el Comandante con su tropa; y esto se ejecutaría o por el río en las lanchas, que deberían tenerse preparadas, o por tierra, robando a los contrarios una marcha. En San Francisco y en San Diego se dejaría únicamente la gente precisa para continuar su regulas defensa, y capitular con honor cuando ya no hubiese otro recurso. Entre tanto el Jefe de la Provincia procuraría, eligiendo en ella Campos ventajosos, pero sin empeñarse en acción decisiva, contener a los enemigos y ganar tiempo para recibir los socorros, con éstos haría nuevamente frente al enemigo y si fuesen suficientes, podría volver por el honor de las armas, y recobrar lo perdido.
41º.- Este es el Plan de Defensa que considero conveniente para esta Provincia con relación al Estado actual en que se halla. La frontera pide particular cuidado; he dicho de ella lo que me ha parecido suficiente, y a la verdad para explayarse más, era preciso conocerla. Cuando la Guayana florezca; cuando llegue el tiempo de su felicidad a esta Provincia, entonces crecerán a proporción todos los recursos para la defensa.
Guayana el 15 de Marzo de 1777.
Agustín Crame: José Linares.
Es copia del original.
Agustín Crame (firmado)