(El coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, ha colaborado en la redacción de este artículo con la transcripción de los documentos originales de Crame.)

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Finalizada la visita a la provincia de la Guayana y la redacción de su plan de defensa el 15 de marzo de 1777, el brigadier don Agustín Crame se dirigió al segundo punto de su visita de inspección, la isla de Trinidad, donde permaneció un par de meses.

La isla de Trinidad de Barlovento es la más meridional de las Antillas menores, estando su punta sudoeste a unos escasos 14 kilómetros de la costa venezolana, formando con ella el golfo de Paria. Su extremo sudeste está a cien kilómetros al norte del delta del río Orinoco. Tiene una forma casi rectangular, con unos 80 km de alto y 45 km de ancho; la costa sur mide 100 km, y la norte unos 50 km. El interior de la isla era tan boscoso que durante muchos años los españoles no lo llegaron a dominar y conocer del todo.



Mapa de 1801 que muestra la costa norte de Venezuela y las islas de Barlovento, levantado para el mariscal de campo don Manuel de Guevara y Vasconcelos, gobernador y capitán general de Venezuela. En 1801 la isla de Trinidad hacía cuatro años que había sido conquistada por los británicos (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: Ar.J-T.8-C.1_11).

La isla fue descubierta por Alonso Pérez Nizardo, natural de Huelva, el 31 de julio de 1498 durante el tercer viaje de Cristóbal Colón a las Indias. En 1525 se integró en el virreinato de Nueva España como la provincia de Trinidad. En 1530, el explorador Antonio de Sedeño y Ordaz fue nombrado gobernador de Trinidad con el encargo de conquistar definitivamente la isla para los españoles, para que ésta sirviese de base de partida para nuevas exploraciones de Tierra Firme. Sedeño fundó un fuerte en Cumucuparo, al norte de la costa occidental, cerca de la actual Puerto España; pero, a pesar de la alianza que realizó con varios caciques del lugar, Sedeño no logró el total dominio de la isla y tras una lucha fratricida con el explorador Alonso de Herrera, que también ambicionaba dominar la isla, tuvo finalmente que retirarse finalmente a Puerto Rico en 1534.

En 1592, el veterano militar segoviano de los Tercios Antonio de la Hoz Berrio, gobernador de El Dorado, explorador del Alto Orinoco y fundador de Santo Tomé de Guayana, actual Ciudad Guayana, a orillas del Orinoco, fundó en la isla de Trinidad la ciudad de San José de Oruña a unas siete millas en el interior del norte de la costa occidental, que fue la capital de la isla durante siglo y medio. La ciudad fue incendiada por el pirata Walter Raleigh en 1595 y reconstruida por Fernando, hijo de Berrio, dos años más tarde; en 1649 fue atacada de nuevo, esta vez por los piratas holandeses. En 1687 se establecieron en la isla unos monjes capuchinos catalanes para formar misiones. Un siglo después, en 1757 la ciudad de San José estaba tan abandonada que el gobernador Pedro de la Moneda trasladó la capital a Puerto España, en la costa occidental de la isla.

El brigadier Crame nos ha dejado una descripción de la isla, que reproducimos a continuación, fechada en el mismo día que el plan de defensa de Trinidad, 18 de mayo de 1777:

    "Esta Isla, que excede a la de Puerto Rico en extensión, y quiere competir con ella en fertilidad, tiene su centro en 10 grados y 8 minutos de Latitud, y en 42 grados, y 59 minutos de Longitud. En la Costa del Norte no tiene Puerto alguno, y solo hay en ella las Ensenadas de Maracas. Las Cuevas, y Río Grande, en las cuales pueden dar fondo hasta Fragatas, con algún abrigo contra el viento Este, pero ninguno contra los Nortes, y Nordestes. Cuando el tiempo es bonancible, se puede fondear en toda la Costa en 8, 12 y 15 brazas, a media, y a una Legua de distancia. Las Montañas de la Isla que están frente de dichas Ensenadas son las más ásperas y elevadas que hay en ella, y esto mismo es causa de la multitud de arroyos que se desprenden al mar por aquella parte.

    En la Costa del Este no hay el menor abrigo: todas las Embarcaciones huyen de ella, y en particular las que salen de Orinoco: En esta costa que casi toda es llana, hay también cantidad de arroyos, y algunos que merecen el nombre de Ríos. Como el de Guatuaro, y Nariba: cerca de este último hay en la misma Playa dos grandes cocales que tienen de largo de tres a cuatro Leguas.



    Mapa de la isla de Trinidad, levantado en 1786 por don Cayetano Llorente, 2º Piloto de la Armada (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: tto-2-5).

    Al abrigo de la Punta de la Galeota se puede con algún resguardo en la mar del Este, dar fondo en 5 y 6 brazas, y esta es la única Ensenada accesible en la Costa del Sud: la mar es brava en toda ella, y las corrientes fuertes para el Oestenoroeste sin embargo como el fondo es generalmente bueno, se puede dar fondo, llevando la debida precaución, en una urgencia: los arroyos por esta parte son menos, y la tierra es llana en los extremos, y algo montuosa en el centro de esta Costa, la cual dista de la del Orinoco de tres, y media hasta siete leguas. Aunque la mejor entrada para Trinidad es por las Bocas de los Dragos, bien pueden entrar Navíos por la Costa del Sud, pero esto ha de ser con buenos Prácticos, y mucha precaución.

    Luego que se entra en el Golfo se experimenta la serenidad de un Puerto seguro, bien que en todas partes se conoce más, o menos la dirección de la corriente hacia las Bocas de los Dragos, pero arrimándose a la Costa es menos perceptible, y se da fondo en el agua que se quiere. En esta Costa que es la del Oeste está la Punta de la Brea, llamada así por la abundancia que hay de ella, aunque imperfecta, en dicha Punta."

El 18 de mayo de 1777 el brigadier Crame firmó su plan de defensa de la isla de Trinidad, realizado de acuerdo con el gobernador de la isla, el capitán de Infantería don Manuel Falqués. El plan consta de treinta y dos puntos. Los cinco primeros puntos hacen una somera descripción de la isla, citando el millar y medio escaso de habitantes de toda clase de la isla, las 250 cabezas de ganado existentes y su escasa y pobre economía, que tan pocos impuestos pueden pagar al gobierno; se detiene algo más en describir la costa y su capacidad para fondear barcos, especialmente en la zona occidental de la isla, arropada por el golfo de Paria.

El punto seis describe la guarnición militar de la isla: un destacamento proveniente de la provincia de Cumaná, en Tierra Firme, formado por un oficial y veinte soldados, dos compañías de milicias formadas por los habitantes de la isla capaces de portar armas, y una batería de diez cañones de diferentes calibres.

En los siguientes puntos, Crame pasa a proponer medidas encaminadas a la defensa de la isla. Parte de la base de que la isla no ofrece suficientes incentivos económicos para atraer posibles invasores, ni fortalezas donde ningún enemigo pueda hacerse fuerte en ellas para dominar la isla. En el supuesto de que un enemigo desembarcase, la geografía de la isla les haría difícil internarse en el interior, y los habitantes podrían hostigarles fácilmente, acostumbrados como lo están a la caza. El único lugar que reconoce apto para fortificar es la punta del arroyo de Mucuparo, cercano a Puerto España, que creemos sea el lugar donde Antonio Sedeño construyó su fuerte en 1530.

Respecto a la guarnición, Crame propone crear una compañía de Cazadores permanente de 77 plazas, cuyo presupuesto de gasto incluye en su plan, y una reorganización de la batería de Artillería, con plantilla de paz al mando de un sargento, plantilla de guerra al mando de un oficial y un total de diez artilleros reforzados con un número variable de soldados y milicianos.

La compañía de Cazadores debería repartirse entre las ciudades de San José y Puerto España, y su capitán actuaría como segundo jefe del gobernador. El entrenamiento de la tropa consistiría fundamentalmente en actividades de caza, bien de forma individual, avisando a su sargento y dando cuenta de lo que cacen, bien de forma colectiva, teniendo ”particular cuidado en no perderse unos de otros por el monte”; esta prevención nos indica lo difícil e intrincado del terreno boscoso de la isla; una vez al mes se darán batidas de caza con los milicianos. El brigadier Crame recomienda que soldados y milicianos realicen ejercicios conjuntos de combate contra posibles desembarcos enemigos para poner en práctica sus siguientes propuestas del plan.

En los puntos 25 y siguientes, el brigadier Crame propone una serie de medidas de actuación concreta para enfrentarse al caso de un desembarco enemigo, que el gobernador de la isla debería adoptar para vigilar el avance enemigo hacia San José y Puerto España, y para disputarle el terreno en su avance tomando ventaja del bosque y los desfiladeros. En caso de que el enemigo llegase a Puerto España, la tropa debería acogerse a la protección de los fuegos de los cañones, cuya batería deberá reforzarse con una doble estacada y un foso. Si a pesar de todo la presión del enemigo sobre Puerto España es inaguantable, la fuerza debería retirarse hasta San José, cubriendo el camino con los cazadores, milicianos e indios flecheros para obtener ventaja de los desfiladeros que hay en el trayecto; también deberán apostarse tiradores e indios en las orillas del río Caroni, cuya navegación permite llegar a San José desde Puerto España.

Si aún así el enemigo superase la defensa y llegase a San José, allí ”se hallarían con cuatro casas de paja abandonadas”, mientras que el gobernador y su tropa se retirarían al interior para proseguir los ataques. La pobreza de la isla, la ausencia de fortalezas donde resguardarse y los ataques continuos del gobernador sobre las fuerzas invasoras harían que éstas desistiesen de su propósito y reembarcaran. En caso contrario, el gobernador podría disponer de refuerzos llegados desde Tierra Firme entre quince y veinte días desde que los pidiera.

En la mente de Crame tan conducta del gobernador haría inviable que éste pudiera capitular, que es lo que desgraciadamente hizo el gobernador don Jose María Chacón y Sánchez de Soto veinte años después, el 18 de febrero de 1797, cuando se rindió ante la flota de invasión británica de Ralph Abercomby.

Finalizado el plan de defensa de la isla de Trinidad, el brigadier Crame se dirigió al siguiente punto de su recorrido: la isla Margarita.




  • Archivo General de Simanca. signatura SGU, LEG, 7236: plan de Crame para la defensa de la isla de Trinidad.