Finalizada la visita de inspección a la isla Margarita y la redacción de su plan de defensa el 15 de junio de 1777, el brigadier don Agustín Crame se dirigió al cuarto destino de su recorrido de inspección, la provincia de Cumaná. Allí permaneció cinco meses para confeccionar el plan de defensa de Cumaná, de acuerdo con el coronel de Infantería don Máximo Du-Bouchet[01], gobernador y comandante general de la provincia.


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La provincia de Cumaná era la más oriental de las provincias costeras de Tierra Firme, situada entre el mar al norte y el río Orinoco y su delta al sur y al este. Una sierra de unos 160 km de largo domina la costa norte de esta provincia, con una anchura de unos 60 km. El río Neverí desemboca cerca del límite occidental de esta sierra, a cuyas orillas los españoles fundaron la ciudad de Nueva Barcelona en 1545. A Occidente del rio Neveri se extienden unos 55 km de tierra llana antes de llegar a la desembocadura del río Unare, que señala el comienzo de otra sierra de unos 600 km de largo que llega hasta las proximidades del lago Maracaibo. Allí la sierra dobla hacia el suroeste unos 260 km hasta juntarse con la cordillera Oriental, que se hunde en el territorio y desde donde, tras recorrer unos 400 km al sur, se llega a Santa Fe de Bogotá, la capital del virreinato de Nueva Granada. En el siglo XVIII, los españoles señalaron el río Unare como el límite occidental de Cumaná con la provincia de Venezuela. En 1777, el brigadier Crame estimó la población de la provincia en unos 50.000 habitantes, de los que 20.000 eran blancos o de color y el resto indios.



Mapa de las provinvias de Venezuela y Nueva Andalucía, impreso en Amsterdam alrededor de 1653; en esta última se integraba la región de Cumaná, luego provincia desde 1726. (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: Ar.J-T.8-C.1_2Anverso).

Los españoles se asentaron en la costa norte de la provincia de Cumaná en el año 1500; en concreto lo hicieron en busca de perlas en la isla de Cubagua, situada debajo de isla Margarita en el lado occidental. Allí fundaron en la isla la que sería la primera ciudad de Sudamerica y que tomaria más tarde el nombre de Nueva Cádiz; en 1510 ya tenía un cabildo y en 1535 unos 1500 habitantes. La ciudad, que recibió este rango en 1528, se abastecía de agua dulce desde la vecina ciudad de Puerto de las Perlas, en el continente, antecedente histórico de la posterior ciudad de Cumaná y situada a unos 60 km de la isla de Cubagua, en la desembocadura de un río al que bautizaron con el nombre de río Manzanares. El lugar fue el elegido por frailes franciscanos y dominicos para fundar misiones y evangelizar a los indios; pero éstos, descontentos por el abusivo comportamiento de algunos españoles, atacaron y mataron a los frailes en 1515 y destruyeron los conventos.



Mapa de la provincia de Cumaná, elaborado alrededor de 1816, escala aprox. 1:1.200.000 (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: Ar.J-T.8-C.1_12).

Tras el ataque de los indios, los frailes reconstruyeron el poblado con sus conventos, templo y escuela. Pero al llegar la noticia a la Audiencia de Santo Domingo, ordenaron a Gonzalo de Ocampo que pacificase el territorio. Ocampo llegó con 300 hombres en enero de 1521 y, tras hacerse con la confianza de unos indios, apresar a los cabecillas y hacer medio millar de esclavos, firmó las paces con un cacique llamado Don Diego. Finalmente, en 1522 Ocampo fundó la ciudad de Nueva Toledo en el asentamiento inicial de Puerto de las Perlas. En 1569 el gobernador Diego Hernández de Serpa llegó de la península con una numerosa expedición para colonizar el territorio con el nombre de Nueva Andalucía. Cambió el nombre de la capital Nueva Toledo por el de Cumaná, a la que en 1591 el rey Felipe II se otorgó rango de ciudad y escudo de armas. Serpa además recibió permiso del rey para conquistar y poblar Guayana y las riberas del Cauca hasta unas 20 leguas (unos 90 km) al sur del Orinoco. Todo este enorme territorio formaría la provincia de Nueva Andalucía.



Hoja derecha de un mapa de una parte del territorio de Colombia elaborado por Felipe Bauzá, miembro de la Real Academia de la Historia de Madrid, de la de Ciencia de Turín y de la Real Sociedad de Londres, publicado en Madrid en 1841; la mitad noreste muestra la provincia de Cumaná (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, ref: col-15-8-1. La hoja izquierda muestra, entre otras, la provincia de Caracas; tiene la ref: col-15-8-2).

La provincia de Nueva Andalucía fue una de las más importantes de Tierra Firme, con gobernaciones en Guayana y las islas de Margarita y Trinidad. En 1585 y 1586 se fundaron las ciudades de San Sebastián de los Reyes, en los llanos orientales, San Baltasar de los Arias (hoy Cumanacoa) en el valle del río Manzanares, y Nueva Écija de San Cristóbal, origen de la actual Cariaco. En 1631 se creó la gobernación de Nueva Barcelona, con capital en Barcelona a secas, y que se convertiría en la segunda ciudad más importante de Nueva Andalucía.

Los ataque de bucaneros franceses al mando del pirata marqués de Maitenon de 1676 y del pirata Michel de Grammont en 1680 motivaron la fortificación de la capital. En 1726 se creó la provincia de Cumaná, integrada dentro de Nueva Andalucía; esta última se completaba con las gobernaciones de Barcelona y Guayana; en septiembre de 1777 el rey Carlos III hizo desaparecer las provincias de Venezuela y Nueva Andalucia y en su lugar creó la Capitanía General de Venezuela, en la que se integraron las provincias de Maracaibo, Caracas, Cumaná, Guayana, Margarita y Trinidad, con capital en Caracas.

En el Atlas Geográfico de la América Septentrional y Meridional, publicado en París por Thomás López, pensionista de S.M. el Rey Fernando VI en 1758, la provincia de Cumaná se describe en las páginas 71 y 72 de la siguiente forma:

    "La Provincia de Cumana, está frente del Cabo de Araya, y de la Isla de la Margarita, separada por las Salinas tan nombradas, y el Golfo de su nombre: este Pays está poblado de muchos Salvajes mui feroces: el Rio Cumana fertiliza esta Provincia, y la abastece de buena pesca: su terreno es fértil en maiz, y en varios frutos: sus bosques están cubiertos de diferentes arboles mui singulares, que producen buenos balsamos, y olorosas resinas: hai hermosas flores: se hallan muchos animales feroces: hai en sus contornos algunas minas de oro: y la Mar arroja en sus orillas mui hermosas caracolas.

    "CUMANA es la Ciudad Capital de esta Provincia, situada en la tierra firme, a dos leguas de la Mar entre un bosque espeso: tiene esta Ciudad una Rada sobre el Mar mui comoda en una Bahia bien limpia, sin peñasco alguno, con 14 brazas de profundidad: no está mui poblada; sus habitantes son dóciles, los que habitan en las costas; pero los de tierra adentro mui feroces.

    "El Cabo de Araya es el mas nombrado en esta Pays, y es el que cierra el Golgo de Cariaco. El Fuerte de Santiago se edificó para que guardase las Salinas que están inmediatas.

    "La isla de la Margarita descubierta por Christoval Colon está enfrente de esta Provincia, separada de ella por un estrecho de 7 leguas, donde están las Islas de Cubagua, y Coche: produce bastantes frutos, maiz, y caza; está llena de arboles: se hallan mui buenas perlas; las principales poblaciones son Macanao, S. Pedro, Mornegro.

    "La isla Blanca está enfrente de la antecedente: su terreno es seco, y pedrisco, no tiene ningun Rio; pero solamente algunas Lagunas; hai unas Salinas.

    "La Isla de la Tortuga está a la parte Occidental de la Isla de la Margarita: hai muchas cabras, liebres y conejos.





En junio de 1777, el brigadier Crame salió de la isla de la Margarita hacia Cumaná. Llegó, por tanto, a la provincia tres meses antes del decreto de disolución de las provincias de Venezuela y Nueva Andalucía y de creación de la Capitanía General de Venezuela. Allí se entrevistó con el gobernador y comandante general de la provincia, el coronel Máximo Du-Bouchet y comenzó sus reconocimientos para hacerse una idea del estado de la provincia y sus necesidades defensivas. Su actividad incluyó el reconocimiento de la Real Fortaleza de Santiago de Arroyo de Araya para elaborar un proyecto para la reparación de las salinas cercanas y del castillo, pues la fortaleza había sido volada de forma preventiva e intencionada por el gobernador de Cumaná el 6 de enero de 1762, durante la guerra anglo-española declarada por Inglaterra cuatro días antes; además, la llamada Salina Grande había sido inundada por el mar después de un fuerte temporal ocurrido en 1725.


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LA GUARNICIÓN Y FORTIFICACIONES DE LA PROVINCIA.

La guarnición de la provincia de Cumaná se concentraba en la capital y se componía de 241 soldados de tropa veterana, encuadrados en tres compañías de 77 hombres, más diez artilleros. A ellos se unían unos 3.550 milicianos de gente alistada de forma voluntaria, encuadrados en cuatro compañías de Infantería y diez de Caballería, sin apenas disciplina militar.

La provincia tan solo contaba tres fortificaciones: el castillo de Santiago de Araya, en la península del mismo nombre, y los pequeños fuertes de San Antonio y Santa María en la ciudad de Cumaná. El primero se encontraba parcialmente destruido de forma intencionada desde 1762, con motivo de la guerra con Inglaterra que comenzó aquel año. Por su parte, las dos fortificaciones de Cumaná podían considerarse realmente como baterías y no como fuertes; el fuerte de San Antonio tenía un reducto, llamado de la Candelaria, con misión para apoyar su defensa. El resto de la provincia no contaba con fortificaciones.



Plano general de la ciudad de Cumaná y sus fortificaciones, elaborado por el brigadier don Agustín Crame en noviembre de 1777 (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: Ar.J-T.8-C.2_76).

El brigadier Crame repitió para la provincia de Cumaná el mismo argumento esgrimido en su plan de defensa de la isla de Trinidad: no conviene construir grandes fortalezas en el territorio por el peligro que supone que el enemigo las conquiste y se sirvan de ellas para dominar el territorio. Por ello Crame descartó amurallar Cumaná ni construir ningún otro castillo en sus inmediaciones. También descartó construir ningún otro en el surgidero de Barcelona, aunque el lugar ofrecía buenas posibilidades para su construcción, ni hacerlo en la bahía de Mochina ni en Puerto Santo, esta vez por las pocas posibilidades que ofrecía el terreno para ello.



Plano y perfiles del castillo de San Antonio en Cumaná, con el aumento de obras y reparos que han de hacerse para ponerlo en estado de defensa, elaborado por el brigadier don Agustín Crame en noviembre de 1777 (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: VEN-01-08)

Para proteger la capital de incursiones enemigas, Crame propuso mantener las tres fortificaciones existentes y construir una nueva batería en la desembocadura del río Manzanares, en cuyas orillas se edificó la ciudad, para proteger el puerto de Cumaná, cuyo coste estimó en 4.000 pesos. La nueva batería cruzaría sus fuegos con los del fuerte de San Antonio, cuyas obras de reparación estimó en 7.000 pesos. También propuso desmantelar el reducto de la Candelaria, porque opina que realmente no ofrecía ningún apoyo al fuerte de San Antonio y obligaba a dividir la tropa disponible en dos fortificaciones; de esta forma podría utilizarse su piedra para la construcción de un cuartel para tres compañías de Infantería en la ciudad, cuyo coste ascendería a 20.000 pesos. En total, Crame propuso un gasto puntual de 31.000 pesos, equivalente a unos 670.000 euros actuales[02].



Plano de la nueva batería de seis cañones proyectada para la boca del río Manzanares en Cumaná, elaborado por el brigadier don Agustín Crame en noviembre de 1777 (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: VEN-01/07)




PROPUESTA DE REORGANIZACIÓN DE LA MILICIA.

La novedad que Crame introduce en su plan consiste en su propuesta de reorganización de la milicia, partiendo de la idea de que una tropa necesita estar regularmente entrenada y entrar de servicio de tanto en tanto para no relajar ni perder su disciplina. Crame repetirá esta idea más tarde en la provincia de Caracas, donde escribió que "si el Rey quiere que las Milicias sirvan, es preciso que estén hechas a servir". Crame propuso crear tres compañías de blancos y seis de pardos y morenos en la ciudad de Cumaná, de 77 hombres cada una, al mando de un comandante, que bien podría ser un Sargento mayor venido de España, y dos ayudantes. Cada cuatro meses entrarían de servicio tres compañías, de las que una estaría de guardia y las otras dos en instrucción mañana y tarde. Pasado este tiempo la tropa tendría libertad de movimientos hasta que le llegase en nuevo turno de servicio pasados ocho meses. Calcula el coste en sueldos de estas nueve compañías en 25.000 pesos al año.



Plano de un cuartel proyectado para alojar a tres compañías de Infantería en Cumaná, aprovechando la piedra y materiales sobrantes de desmantelar el reducto de la Candelaria, elaborado por el brigadier don Agustín Crame en noviembre de 1777 (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: VEN-01/09)

También propone crear en Nueva Barcelona tres compañías de Dragones, a 33 plazas cada una, con el mismo tipo de servicio por tercios anuales que en Cumaná, con un coste estimado de 8.680 pesos anuales; y una compañía de Artillería con 30 plazas, con un coste de 4.190 pesos. El coste total anual de su propuesta asciende a casi 38.000 pesos, equivalentes a unos 820.000 euros actuales. Crame avisa que este gasto excede en unos 3.700 pesos el dinero que procede de los situados de Méjico, dejando caer implícitamente que habría que aumentar la dotación del situado de Cumaná en Méjico.

Crame propone dejar la defensa de las demás poblaciones de la provincia en manos de las milicias en su actual composición, pues considera que la mayor amenaza a la que se enfrentan se limita a incursiones de saqueo de posibles enemigos, contra los cuales los propios habitantes organizados en milicias podrían bastar.


LA DEFENSA EN CASO DE ATAQUE.

A continuación, pasa a considerar la defensa de la provincia en caso de una guerra declarada contra Inglaterra, nuestro principal enemigo en aquella época. Crame reconoce la facilidad de invasión de la provincia debido a lo dilatado de sus costas, a lo envidiado de sus feraces tierras para el cultivo y a su situación a barlovento, cercana a las bases inglesas de las Antilla Menores; pero lo difícil de la conservación del territorio una vez conquistado hace poco creíble que Inglaterra considere una invasión en fuerza de la provincia.

Crame afirma que en la costa norte de la provincia, desde la entrada al golfo de Paria en el paso de los Dragos hasta la punta de Araya, de unos 265 km de longitud (55 leguas), existen cinco compañías de Infantería y dos de Caballería de milicias en la zona de los pueblos caribes y de Carupano, situados a unas 30 leguas de la capital (unos 145 km), que deberían estorbar el desembarco en esta costa y hostigar el avance enemigo mientras el resto de la población se retira hacia el interior del territorio llevando consigo todos los enseres que puedan. Tan solo necesitan que el gobernador militar de la provincia le reviste su instrucción de vez en cuando y un jefe que los diriga en caso de guerra.

A sotavento de Cumaná no hay más población considerable que Nueva Barcelona, distante unas doce leguas de la capital (unos 60 km), la cual cuenta con 15 soldados de tropa veterana y ocho compañías de Infantería de milicias y otras dos de Caballería. Esta fuerza necesita dos oficiales que las instruyan continuamente. En caso de invasión, como la ciudad dista una legua de la playa y se tarda unas cuatro horas en llegar navegando por el río, las milicias tendrían tiempo para observar los movimientos enemigos, desplegar en consecuencia y hostigarle.



Mapa del norte de la provincia de Cumaná, con los puntos y localidades citados por el brigadier Crame en su plan de defensa, donde existen trece compañías de Infantería de milicias y cuatro de Caballería (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: Ar.J-T.8-C.1_12).

En caso de guerra o sospecha de ella, el gobernador de la provincia deberá recibir noticias y avisos de las intenciones y actividad enemiga. Para ello deberá sacar ventaja de la proximidad de Trinidad y Margarita a las islas de barlovento británicas, pondrá en alerta los pueblos de la costa para que extremen la vigilancia y avisen a la capital de cualquier novedad; por su parte, el castillo de Araya deberá mantener vigías para dar aviso de noche con luces y de día con señales de humo. Además, las milicias a caballo de Cumaná deberán despachar patrullas diarias a las cercanas playas de sotavento y barlovento de la capital, entre los Bordones y el Peñón, a medianoche y al amanecer, manteniendo algunas partidas de indios armados con flechas en aquellos lugares a una distancia segura para evitar el fuego de las embarcaciones enemigas. Además, el gobernador deberá retirar a la ciudad de Cumanacoa, situada a unos 56 km (unas 11 leguas) en el interior de la provincia, los caudales de las Arcas Reales y los objetos de valor de los templos y de los vecinos de la ciudad.

Si el enemigo desembarcara sin Artillería, además de hostigar su avance, se destinarán 140 soldados para la defensa de los fuertes, incluyendo 20 artilleros, al mando del oficial con más espíritu combativo de la provincia, con víveres y munición para resistir un mes hasta la llegada de los refuerzos. Si llegasen con Artillería, los fuertes caerían en poder del enemigo, por lo que deberían capitular o hacer una salida para internarse en el país. El gobernador de la provincia no debería encerrarse en ninguno de los fuertes, sino mantenerse cerca de la capital, en la localidad de San Juan de Macarapana, situada a dos leguas (unos 9 km) de la capital. Desde allí se mantendrá contacto en contacto con la guarnición sitiada de la defensa y tomará el mando de toda la tropa, milicias e indios flecheros para atacar y hostigar al enemigo mientras éste se mantenga sitiando los fuertes.

En caso de caída o capitulación de los fuertes de la capital, el gobernador abandonará Macarapana y se dirigirá a Cumanacoa, y si el enemigo decide internarse en el interior de la provincia tendría que hacerlo por el valle de Cumanacoa, única vía de entrada al país. El valle de Cumanacoa, recorrido por el río Manzanares, se convertiría en la clave de la defensa en profundidad. En este caso el gobernador debería hacer el mismo tipo de guerra de hostigamiento que Crame preconizó para la defensa de la isla de Trinidad. Para ello deberá construir un reducto de piedra en un lugar específico que Crame sitúa a ocho leguas de la capital (unos 36 km), guarnecerlo con 60 hombres para salir al encuentro del enemigo por cualquiera de los caminos que conducen a él, y continuar la defensa por los desfiladeros que llevan a San Fernando. El gobernador debería además prevenir a las milicias de Pao y Guayana en el sur, y a las de la Guaira y Caracas en el oeste, para que se concentrasen todos en Cumanacoa y realizar un ataque decisivo sobre el enemigo.



Mapa de Venezuela donde se señalan las localidades y puntos indicados en el plan del brigadier Crame. (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: Ar.J-T.8-C.1_12. Vea el mismo mapa en Google Maps).

Si por el contrario el enemigo decidiera no internarse en el país y permanecer en la capital, estaría obligado a mantener un fuerte contingente de tropas, y como es muy probable que no lo hiciera, sería muy factible obligarle a retirarse.

En resumen, el plan de defensa de Crame es conceptualmente parecido al de la isla de Trinidad: observar los movimientos enemigos y hostigar su avance; resistir lo que se pueda en los fuertes; retirarse al interior para iniciar una guerra de guerrillas; y esperar la llegada de refuerzos procedentes de las provincias vecinas.


PROYECTO PARA LA REPARACIÓN DE ARAYA.

Cuando el brigadier Crame llegó a la península de Araya para inspeccionar el estado del castillo de Santiago de Araya, encontró derruido el baluarte de Santa Cruz, partes de los de San Gaspar y San Felipe y de la cortina que unía los de Santa Inés y Santa Cruz. Ello se debía a que el 6 de enero de 1762, el gobernador de Cumaná decidió volar parcialmente el castillo como medida preventiva ante la inminente guerra con Inglaterra, por considerar que el anegamiento de la vecina salina grande de Araya había eliminado la principal misión del castillo, que además no servía para la defensa de Cumaná en caso de guerra.

Uno de sus ayudantes, el ingeniero Francisco Hurtado Pino, fue quien se encargó de hacer el informe sobre el castillo y las salinas cercanas. En el informe de Hurtado, fechado en noviembre de 1777, apenas se habla del castillo, remitiendo "lo existente y lo arruinado" al mapa que acompañaba al informe, dando a entender que las obras de reparación son las que ofrece la contemplación de mapa, citando implícitamente que no es trabajo costoso, pues los costados laterales "no ofrecen reparo digno de consideración relativo al arte Militar". A continuación Hurtado se centra en las salinas, a las que dedica el resto del informe.

Hurtado menciona que en un temporal ocurrido en 1725 abrió una brecha en la costa inmediata al castillo e inundó la Salina Grande dejándola inutilizada, por lo que en su informe propuso cerrar de nuevo la brecha mediante la construcción de dos cercas que taponasen el hueco: la del interior formada por dos hiladas de estacas rellenas de escollera; la del exterior formada por cuatro hiladas de estacas rellenas de escolella y hormigón de caliza, cubriéndolas por encima con una fina torta embutida con galápagos o piedrecitas. Hurtado calificó su propuesta como la más económica y duradera, descartando la construcción de un muro por excesivo caso y expuesto "a padecer quebrantos". Calculó que sería necesario un presupuesto de 120.000 reales para jornales, cal y gastos imprevistos, y 10.600 estacas cuyo coste no incluye por desconocer su precio.



Mapa del castillo de Araya, donde se muestra la barrera de dos cercas de pilotes que el ingeniero Francisco Hurtado Pino propuso para cerrar el acceso del mar a la Salina Grande, muy posiblemente levantado por el propio Hurtado (Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: VEN-6-3).

A continuación, y para finalizar, mostramos una imagen aérea del estado actual del castillo de Ayaya tomada de Internet. El 31 de octubre de 1960, el gobierno de Venezuela declaró el castillo como monumento nacional.



Vista aérea del castillo de Araya en la actualidad, que muestra el baluarte de Santa Cruz derruido y prácticamente hundido en el mar (Fuente: Wikipedia).


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Finalizado el plan de defensa de la provincia de Cumaná a mediados de noviembre de 1777, el brigadier Crame se dirigió al quinto destino de su recorrido, la provincia de Caracas donde, además de la capital visitó y trabajó en las plazas de la Guaira y Puerto Cabello.



  • Archivo General Militar de Madrid (AGMM). Caja 6920, signatura 5-3-10-12, plan de Crame para la defensa de la provincia de Cumaná.


NOTAS:

    [01] Du-Bouchet pertenecía a una familia noble española que se asentó en la Habana en el siglo XVIII procedente de Andalucía. Su primer antepasado conocido es Blas Du-Bouchet y Musq, quien llegó a la Habana como comandante de las Compañías Ligeras de Fusileros de Montaña con el empleo de teniente coronel de Infantería. Conocemos a dos "Máximo" en la familia: Máximo Du-Bouchet y Herrera, teniente coronel del batallón ligero de Tarragona, y Máximo Du-Bouchet y Moya, capitán de granaderos del regimiento de Infantería de León, ambos de guarnición en Cuba. Nos inclinamos a pensar que nuestro Du-Bouchet gobernador de la provincia de Cumaná sea el primero. (Fuente: EcuRed)

    [02] Un peso tenía 27 gramos de plata. Actualmente, el valor de la plata ronda los 0,8 euros por gramo, por lo que un peso equivaldría actualmente a unos 21,6 euros.