LA CAMPAÑA DE MELILLA DE 1909

(9 de julio-27 de noviembre de 1909)
ANTECEDENTES
La partición de Marruecos y el camino hacia la guerra entre rifeños y españoles.



Escudo del Regimiento de Infantería "Melilla" número 59, unidad de guarnición en la plaza de su nombre.




El Rif es la zona geográfica del norte de Marruecos lindante con el Mediterráneo, desde las costas atlánticas de Tanger hasta la frontera con Argelia. Es la parte que le tocó a España en el reparto que hizo con Francia en 1912 y que pasaría a ser conocida como el Norte del Protectorado Español en Marruecos. Pero el reparto de 1912 fue gestándose lentamente a lo largo de los años.

A principios del siglo XX Francia, que dominaba Argelia y Túnez, deseaba completar su dominio del norte de África con la pieza que le faltaba: Marruecos. Para ello, en 1902 ofreció a España repartirse el país en dos áreas de influencia: la del norte correspondería a España y su territorio llegaría hasta el río Sebú en su desembocadura en Kenitra, incluyendo las fértiles tierras de Fez y Taza. Pero España no estaba en aquellos momentos en condiciones de imponer su voluntad en el exterior, y no tenía realmente intereses coloniales en Marruecos, por lo que el señor Maura, presidente del Consejo de Ministros, declinó la oferta. Marruecos tenía un gobierno débil e inestable, por lo que entonces Francia se alió con Inglaterra para dominar la política interior marroquí, a cambio de reconocer a Egipto como área de influencia británica. España se dio cuenta de su error, que dejaba mucho poder a Francia, que se convertiría en su vecina en el norte europeo y en el sur africano, por lo que retomó la propuesta de Francia, pero ésta la modificó reduciendo significativamente la zona asignada a España. Aun así, ambos países firmaron en 1904 un convenio secreto, que no se hizo público hasta 1911, por el que se asignaban mutuamente sendas zonas de influencia, con el beneplácito de Inglaterra, que se aseguraba de esta forma su control del estrecho de Gibraltar sin que Francia pudiera amenazarlo.

Al verse excluido del reparto de Marruecos, el 31 de marzo de 1905 el kaiser Guillermo II visitó Tánger a bordo del yate imperial S.M.S. Hamburg, reclamó la independencia marroquí y su liberación del dominio extranjero, y solicitó la celebración de una conferencia internacional para discutir el asunto. Como consecuencia, en enero y abril de 1906 se produjo la Conferencia de Algeciras, en la que participaron Alemania, Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Italia, el Imperio austrohúngaro, Marruecos, Paises Bajos, Portugal, Reino Unido y Rusia. El resultado fue que las potencias europeas y Estado Unidos otorgaron a Francia y España establecer sendas zonas de influencia en Marruecos con el derecho a intervenir en ellas si el Sultán no fuera capaz de mantener la ley y el orden en su territorio.



Reparto de las áreas de influencia de España y Francia en Marruecos (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de la Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: MAR-C.3-036).

El 19 de marzo de 1907, un doctor francés fue asesinado en su dispensario de Marraquesh, lo que motivó que Francia ocupara diez días después la ciudad de Uxda, fronteriza con Argelia. En junio, un grupo de marroquíes locales de Casablanca mató a varios europeos debido al paso de las obras de un ferrocarril por las cercanías de un cementerio musulmán de la ciudad, provocando serios incidentes y disturbios, lo que obligó a Francia a enviar tropas y bombardear la ciudad en agosto.

En 1911 el caos y la anarquía reinaban en Marruecos, por lo que el sultán pidió ayuda a Francia, que envió tropas a la capital, Fez, y la ocuparon el 21 de mayo. La opinión pública española protestó, y el presidente del gobierno, Canalejas, anunció a Francia que si no retiraba sus tropas de Fez, España ocuparía plazas en su zona de influencia. Dias después, tropas españolas desembarcaron en Larache el 8 de junio y ocuparon Alcázarquivir y Arcillar.



En julio de 1894 murió el sultán Hasán I de Marruecos. Le sucedió su hijo menor de 16 años, Abd al-Aziz, que era el favorito, tras haber desheredado a su hermano mayor. A mediados de 1902, un usurpador llamado El Yilali ben Driss al-Zerhuni al-Yusufi, al parecer nacido en Zerhun, cerca de Fez, del clan de los Awlad Yusuf, surgió en Taza, en el noroeste de Marruecos, y se proclamó soberano del lugar. Se hacía pasar por Muley Mohamed, un hermano del sultán que era tenido por santo entre la población y que nunca salía del palacio real. El Yilali era conocido como El Rogui (“El Pretendiente”) y por el alias de Bu Hamara, cuyo significado es “el hombre de la burra”.



El Yilali ben Driss al-Zerhuni al-Yusufi, el Roghi Bu Hamarra (Fuente: En la corte del Rogui. Zeluán, 1908 (Historias de Alborán, 06-05-2019)).

El Rogui desafió la autoridad del sultán Abd al-Aziz y estableció una especie de reino independiente en el nordeste marroquí con el apoyo de las cábilas rifeñas, sumadas a su causa con la promesa de expulsar a los extranjeros europeos que trataban de influir en la política y en el gobierno del país y, en concreto, a franceses y españoles de sus zonas de influencia. El sultán envió en su contra varias tropas de la mehal-la imperial, pero todas ellas fueron derrotadas por el Rogui, lo que le hizo más seguidores se unieran a su causa. A pesar de su éxito, el Rogui se vio obligado a abandonar Taza y se estableció en la alcazaba de Zeluán, situada a unos 25 km al sur de Melilla. Los jefes de las cabilas locales se dividieron, unos a favor del pretendiente, como Mohamed el Chadly y Ben Chel-la, y otros a favor del sultán, como un tal Bachir.

El sultán envió de nuevo la mehal-la contra el Rogui, a cuyo frente puso a uno de sus hermanos, el príncipe Muley Amrani. Los hombres de Bachir se unieron a la mehal-la, y juntos se situaron en la alcazaba de Frajana, a un kilómetro escaso de Melilla. El Roghi puso sitio al lugar en abril de 1903, pero tanto el príncipe como Bachir lograron refugiarse en Melilla. A partir de entonces, durante dos años se sucedieron diversos combates en las cercanías de Melilla entre las diferentes facciones rifeñas que apoyaban o combatían al Rogui, con diferente resultado pero que los que el denominador común fue que normalmente el jefe derrotado buscaba refugio en Melilla. En marzo de 1904, el Cheik Ahmed, amigo de España y derrotado por el Chadly, buscó refugio en la plaza y murió poco después en el hospital militar a causa de las heridas; el propio Chadly fue herido en febrero de 1905 y curado en el mismo hospital; en mayo de ese año los seguidores del Cheik Ahmed de la cabila de Mazuza fueron derrotados y se refugiaron en Melilla.



En diciembre de 1905 unos comerciantes franceses desembarcaron en la Restinga con regalos para el Rogui. Su plan era establecer dos factorías en la Mar Chica y una tercera en Tres Forcas, y fortificar el Atalayón. Las autoridades españolas no podían permitirlo, pues hubiera supuesto el ahogamiento económico de Melilla, además de una interferencia descarada en la zona de influencia española. Para complicar la situación, el Rogui no podía obtener armas de los españoles, pues estos querían mantener su neutralidad, por lo que al mes siguiente, enero de 1906, los rebeldes desembarcaron de buques franceses armas con las que proseguir su rebelión. El Roghi hizo saber al general Marina, general gobernador de Melilla, que veía con mejores ojos el comercio con los españoles que con los franceses, pues entre otras cosas, éstos habían suministrado las armas a los partidarios del sultán que les impidió a los rebeldes tomar la ciudad de Uxda, pero que el Rogui se veía obligado a comerciar con los franceses para poder así obtener las armas que no podía obtener de España.

El 2 de febrero de 1906 el crucero francés Lalandese presentó en aguas de Melilla e hizo embarcar a los franceses de la factoría de la Restinga. Inmediatamente después, el vapor de guerra marroquí ”Turqui”, que patrullaba aquellas aguas, bombardeó la factoría, algunas casas de la costa de Mazuza y persiguió a los barcos pesqueros y comerciales de Quebdana. Esto hizo que sus habitantes se agitaran contra los españoles, pues creían que su país actuaba en connivencia con el sultán y que apoyaba el bombardeo.



Actividad rifeña y española en la zona de Melilla entre 1903 y 1907 (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de la Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: MAR-C.22-273bis).

En 1907 el hermano del sultán, Muley Hafib, se reveló y autorizó a los españoles comerciar en el interior del Rif y a construir unos faros en los cabos de Tres Forcas y Quilates. La cábila de Quebdana aprovechó el hecho para declararse a favor del sultán. Poco tiempo después, la mehal-la imperial derrotó a fuerzas rebeldes a orillas del rio Muluya, y con ayuda de la cabila de Quebdana, ya abiertamente opuesta al Rogui, cruzó el río y ocupó la destrozada factoría de la Restinga. Sin embargo, la guarnición marroquí quedó rodeada por las tropas del Rogui y aislada del resto del país, de forma que poco a poco fue quedándose sin víveres ni suministros. En diciembre de 1907 la situación de la guarnición era insostenible y los jefes marroquíes solicitaron al general Marina que les acogiera en Melilla y que les garantizase su protección durante el repliegue.

El general de división don José Marina Vega ocupaba el cargo de jefe de la Comandancia General Exenta de Melilla desde octubre de 1905. Dependía directamente del ministro de la Guerra, a quien debía solicitarse permiso para realizar movimientos de tropas y la ocupación de posiciones fuera del territorio de soberanía de Melilla. Hecha la consulta, el general Marina fue autorizado por el presidente del gobierno español, señor Maura, para socorrer las tropas del sultán cercadas por el Rogui en la Restinga. Se trataba de demostrar la incapacidad del sultán para controlar la zona. Además, con objeto de garantizar la frontera de Melilla y el argumento de actuar como una fuerza de interposición entre las distintas facciones en lucha, el general Marina, autorizado por el gobierno, comunicó al Rogui y a los jefes de las cábilas la intención de España de ocupar la Restinga. El Rogui no quería que España alterase su neutralidad, pero aceptó; sus partidarios, los caides de Mazuza, Beni Sicar, Beni Bu Gafar, Beni Sidel y Beni Bu Ifrut, también lo hicieron; los caides de Quebdana, partidarios del sultán, vieron en la ocupación una medida que podría protegerles de las represalias del Rogui y también aceptaron.

El 29 de enero de 1908, el general Marina se personó en la Restinga para acompañar a Melilla a la mehal-la marroquí, en presencia de unos 2.000 hombres de El Rogui, que no atacó gracias a la mediación que hizo el general ante el Pretendiente. En abril las tropas marroquíes, agradecidas al socorro de España, embarcaron en el ”Numancia” rumbo a Rabat.

El 13 de febrero, una fuerza española, a cuyo frente se encontraba el propio general Marina, se embarcó en el vapor correo ”Ciudad de Mahón” y en el cañonero ”General Concha”. A las 06:00 horas del día siguiente zaparon de Melilla y llegaron a la Restinga a las 07:30 horas. Desembarcadas las tropas en lanchones, ocuparon la antigua factoría en medio de la lluvia y unos pocos disparos que les hicieron algunos rifeños, que fueron contestados desde los barcos. Al anochecer los barcos regresaron a Melilla. Quedaron en la Restinga unos 380 soldados españoles, al mando del teniente coronel Álvarez Cabrera:

  • Dos compañías de la Brigada Disciplinaria.
  • Una compañía del Regimiento de Infantería ”África”.
  • Una sección de ametralladoras, con dos máquinas.
  • Una sección de Artillería, con dos piezas Plasencia.
  • Una sección de Ingenieros.
  • Elementos de Administración y Sanidad.

Poco tiempo después, los jefes de la cabila de Quebdana pidieron al general Marina que ocupase el Cabo de Agua, para evitar represalias del Rogui por haber facilitado a la mehal-la el cruce del rio Muluya y su progresión hasta la Restinga. De esta forma, el 11 de marzo, el coronel Larrea zarpó de Melilla a las 10:00 horas a bordo del cañonero ”General Concha”, llevando las fuerzas que, tras recalar en las islas Chararinas, desembarcaron en el Cabo de Agua al amanecer del 12 de marzo y que quedaron en la nueva posición bajo su mando:

  • Dos compañías del Regimiento de Infantería ”África”.
  • Una compañía del mismo regimiento, de Charafinas.
  • Una sección de la Compañía de Mar.
  • Una sección de Artillería con dos piezas Plasencia.
  • Una sección de Ingenieros.





En junio de 1907, tras recibir el dinero correspondiente y finalizar unas conversaciones que venían de antiguo, el Rogui concedió autorización a dos compañías para que abrieran y explotaran minas en las cercanías de Melilla, a una treintena de kilómetros de la plaza, en territorio de la cabila de Beni Bu-Ifrar. En concreto, a la compañía del Sindicato Español de Minas del Rif, de capital español, le concedió el derecho de explotación del mineral de hierro en el monte Uixan; a la Compañía Norte Africana, de capital francés pero nacionalizada española, el derecho de explotar el mineral de plomo del monte Afra. Los accionistas de la compañía española eran la familia Figueroa del conde de Romanones, el conde de Güell, el marqués de Comillas, el duque de Tovar y los señores Macpherson y Clemente Fernández. La compañía francesa tenía como presidente al señor García Alix, y sus accionistas estaban relacionados con el grupo colonial de un tal Monsieur Etienne.



Concesiones mineras de hierro y plomo en los montes Uixán y Afra respectivamente (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de la Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: MAR-C.22-273bis).

La autorización incluía el derecho a construir dos ferrocarriles para acceder a cada una de las minas, edificios en la explotación y demás infraestructura necesaria. Las compañías reunieron en Melilla 40.00 traviesas, unas 2.500 toneladas de carriles de acero, seis puentes metálicos y demás material de construcción necesarios. Comenzados los trabajos, en septiembre de 1908 había 17 de los 32 kilómetros de ferrocarril, cuatro casetas, las estaciones de Melilla y Nador, y dos grandes edificios en el monte Uixán donde se alojaban unos cincuenta trabajadores españoles.

Pero la autoridad del Rogui quedó muy mermada y comenzaba a desvanecerse por el permiso dado a los extranjeros a internarse en el pais. Además, el Rogui no lograba imponerse en el interior del Rif. Entre los días 7 y el 19 de septiembre de 1908, después de haber arrasado las tierras de las cabilas de Tensamán y Beni Tuzin cobrando impuestos, sus tropas fueron detenidas por la cabila de Beni Urriaguel, que les infligió numerosas bajas en varios encuentros a orillas del río Nekor. Las cábilas de la provincia de Guelaya aprovecharon estas derrotas para sublevarse contra el Rogui, y el 9 de octubre atacaron y destrozaron las instalaciones mineras españolas del monte Uixán. Los obreros españoles se refugiaron en Zeluán y, posteriormente, marcharon a Melilla. A pesar de la represión que hizo el Rogui sobre los agresores, los trabajos mineros quedaron interrumpidos por el general Marina, con la autorización del gobierno. Las cabilas de Guelaya se dirigieron a cercar a su antiguo señor en la alcazaba de Zeluán, donde el Rogui se vió impotente para obtener una victoria. Finalmente, el Rogui logró huir de Zeluán en el mes de diciembre, cruzó el río Muluya y se refugió en la zona francesa. Más tardes, el Rogui regresó a la zona de Fez, donde fue derrotado y apresado por la mehal-la imperial el 24 de agosto de 1909, exhibido en una jaula y fusilado.



La caída del Rogui propició la aparición de nuevos líderes rifeños: Mohamen el-Mizzián y el ya conocido Mohamed el-Chadly. Ambos, junto con un tal Mohamed ben Bachir Maganuch, antiguo partidario de los españoles, agitaron los ánimos contra la influencia española en la zona y propiciaron varios incidentes contra las tropas españolas de la Restinga y Cabo del Agua. El 23 de enero de 1909 un centinela de la posición Cabo de Agua fue agredido, motivo por el cual el coronel Larrea organizó pequeñas columnas que durante el mes siguiente recorrieron el territorio desde aquella posición en busca de los agresores y deteniendo a los más significativos.

La relación con los rifeños se había deteriorado, y los intentos de la Compañía del Norte Africano de reabrir la mina de plomo con una expedición que partió de la zona francesa cruzando el rio Muluya fracasó en el mes de mayo. Para evitar la entrada de tropas francesas en la zona de influencia española para proteger a los mineros, ese mismo mes el gobierno dio a Francia garantías de protección y ordenó al general Marina que se reanudaran los trabajos en las minas e informara a las cabilas de la protección que proporcionaría España a los mismos, instruyéndole para proteger el repliegue de los trabajadores en caso de una nueva agresión y ocupando posiciones en el exterior de la plaza si fuese preciso.



Una columna de soldados españoles (Fuente: El álbum de la guerra de Marruecos, cuaderno nº 1, fotografía nº 12).

El 2 de junio, el coronel Larrea encabezó una columna que se dirigió al río Muluya y recorrió los territorios de los Beni Kiaten, informando a su regreso que había sido bien recibido por los lugareños. El 4 de junio, el general Marina se reunió con los líderes de las cabilas vecinas de la plaza para informarles de la reanudación de los trabajos mineros, en la que los rifeños solicitaron un mes de aplazamiento mientras pedían instrucciones al Sultán. El general no accedió, y las cabilas insistieron en que consultarían la opinión del Sultán. Los trabajos se iniciaron el 7 de junio con la aparente cordialidad y aceptación de Beni Ensar, fracción de los Mazuza inmediatamente vecina a Melilla, de los Frajana y los Beni Sicar. En un pacto realizado con los Beni Ensar, se les entregaron 45 fusiles Remington y cuatro cajas de municiones para que los emplearan en defensa de España. Pero el general Marina no se hacía ilusiones; sospechaba que la actitud de los rifeños escondía la espera de la respuesta del Sultán y el fin de la cosecha, con el regreso de los numerosos rifeños que se hallaban en Argelia trabajando de braceros en las cosechas de allí.

Durante el mes de junio ocurrieron varios incidentes y agresiones contra trabajadores de las minas y el ferrocarril, lo que anunciaba un cambio en la actitud de los rifeños, cada día más hostil a la presencia española en sus tierras. El 29 de junio, el general Marina solicitó al gobierno autorización para ocupar con cuatro o seis compañías de Infantería y piezas de Artillería una posición entre Nador y el Atalayón, informando que contaba con el apoyo de Beni Ensar a retaguardia y la neutralidad de Frajana; para este plan solicitó además al gobierno el refuerzo de media brigada procedente de la península, para sustituir las tropas desplegadas y no mermar la defensa de la plaza. La respuesta del gobierno fue negativa, aduciendo como argumento que la ocupación de una posición fuera de los límites de la plaza dejaría a España como agresora, y añadió al general que se mantuviese a la expectativa para el caso de tener que responder a una agresión, momento en que podría establecerse en los lugares convenientes para proteger las obras.

El 1 de julio la via del ferrocarril francés apareció obstruida con piedras, y un policía indígega fue apaleado y robado en Jemis de Cherauit, en el llano de Quebdana. Para castigar el hecho, el general segundo jefe de Melilla se personó el 4 de julio en Cherauit al frente de una columna de dos compañías de Infantería con tropas de Artillería y Caballería para apresar a los culpables, adelantándose después hasta Lahadara con el mismo propósito; a este último lugar había acudido una compañía procedente de Melilla vía Restinga y Zoco el Arbaá, enviada por el general Marina para reforzar la columna del general Del Río. En esos días los rifeños quedaron gratamente impresionados por la resistencia de los soldados españoles, a quienes vieron marchar a gran velocidad y con disciplina.



Soldados vigilando las vías del ferrocarril minero (Fuente: El álbum de la guerra de Marruecos, cuaderno nº 1, fotografía nº 17).

Los días 4 y 7 de julio, los jefes de las caviles se reunieron en el zoco de Mazuza y acordaron marchar contra España; para ello dieron a los de Beni Ensar un plazo de cuatro días para abandonar sus hogares y levantar jaimas donde alojar la harka que ocuparía el Atalayón, desde donde atacarían a los obreros españoles en las vías. Los de Beni Ensar informaron al general Marina y le solicitaron protección, como ya habían acordado, y refugio en la plaza en caso necesario. Al informar al gobierno de las reuniones, el general Marina reiteró su deseo de adelantar la defensa de la plaza hasta el Atalayón, pero el 5 de julio el gobierno insistió en su negativa para que España no pudiera ser acusada de agresión.

El 7 de julio, el gobierno informó al general Marina que había decretado la movilización de la 3ª Brigada Mixta, de guarnición en Barcelona, y se le instruía para que su envío a Melilla no se entendiera como una autorización para intervenir de forma preventiva. Ese día los jornaleros rifeños no acudieron a sus puestos de trabajo en las vías. Todo estaba dispuesto para que comenzara una crisis que acabaría en una campaña militar que se cobraría muchas vidas de españoles y rifeños; y de españoles no solo militares, sino también de civiles en la península.

El 9 de julio, un grupo de moros apostados en las colinas cercanas atacó a los obreros que construían un puente de ferrocarril sobre el barranco de Beni Ensar, a unos cuatro kilómetros de la plaza. Así comenzó la campaña de Melilla de 1909.